martes, enero 24, 2006

¿Quieres que te hable de cuando el sol se enamoró de la luna?


El sol siempre había temido extender sus rayos, así que un día decidió crear un ejército de nubes, un frágil séquito que tenía como misión ocultarle y protejerle. Pero era demasiado fácil para la luna percibir su luz a través del cielo, pues grácias al maravilloso e inexplicable orden natural ella debía permanecer sentada detrás de él toda la eternidad, hasta que el sol se consumiera, hasta que el ciclo natural decidiera poner fin a su existéncia...
Durante siglos le había observado, el calor que desprendía había penetrado hasta el frío interior de la luna, y ésta acabó sucumbiendo a su magnetismo, a su fuerza, a su belleza ancestral.
No obstante el sol seguía sufriendo en silencio, estaba condenado a crear vida sin vivir, sin que los ciegos ojos mortales apreciaran su brillo. Se ocultaba, temía cegarles, el rey celestial tan solo ansiaba su muerte.
Pero llegó el día en que el sol, escondido tras su suave y volátil muro de sueños, descubrió que cada vez que el desaparecia una extraña tristeza se apoderaba del cielo. Unos extraños gemidos inundaban la tierra y los seres humanos recibían el impacto, a veces ténue, otras veces violento, de unas angustiosas lágrimas.
Fue en ese preciso momento cuando el rey contempló por primera vez a la luna. Sintió su dolor y su llanto, su silencio y su soledad... y se enamoró perdidamente de su magia.
La convirtió en su reina, en su musa y hechizera. Fabricó un gran manto de puntos luminosos y los colocó alrededor de ella, un gran tapiz de pequeñas estrellas... y se complacía mirando como era ella la que más brillaba, la dama de la noche, a quien todos admiraban y soñaban con tocar.
Pero el destino es caprichoso y su condición de gobernantes les prohíbia estar juntos. Él debía ser el vigía durante el día, ella durante la noche. Jamás podrían tocarse, él jamás podría acariciar los suaves hilos de su pelo y ella jamás podría sentir su cálido abrazo.
Pero algo sucedió al margen de la voluntad del azar y el destino, y el mundo contempló atónito el nacimiento de una fuerza superior a cualquier otra conocida, una energia trascentental e indescriptible, más intensa incluso que aquello que los mortales llaman amor... Esta energía otorgó a la luna y al sol un abanico de breves instantes en los que su unión sería posible.
Desde entonces la humanidad, necia y egoísta, muestra una misteriosa fascinación cada vez que hay un eclipse. Y lo admira, y lo adora, y se siente vulnerable creando de forma inconsciente un vínculo con los dos amantes.

lunes, enero 23, 2006

El carrusel de la discontinuidad


Tensiones articuladas bajo cielos inmensos de color malva, me paso la vida dándole sentido a las cosas que me envuelven, me pregunto cuanta gente hace lo mismo... Vivímos en un mundo en el que cuesta hablar de un "nosotros", y es que la individualidad es lo único que nos hace especiales, aunque comporte soledad. En realidad solo la globalidad nos hace grandes, fuertes.
Hay demasiada gente sola, y demasiada gente aglutinada, formando una masa que se deja llevar por los acontecimientos... paradoja, paradoja eterna recorriendo os altares del alma, muchas posibilidades y una sola verdad, pero ¿dónde?.
La ignorancia y la duda es el sustento de la fantasía, la imaginación y el sueño la única medicina del espíritu. Amamos porque creemos, creemos porque es necesário. Todo aquello en lo que volcamos nuestra fe se convierte en el sustento vital, sin que apenas nos demos cuenta, y tendemos a valorar lo finito, lo fugaz, nunca podríamos amar la eternidad porque ser infinito no significa ser inalterable. La vida es un continuo cambio hacía la perfección, pero ésta a su vez es monótona y aburrida. Música, música que me inspira ternura en esta tierra de nadie, perdda en algo que la supedita. Continuar, no setenerse, seguir nuestra limitada lógica, aplicar a nuestra existéncia los conocimientos adquiridos, encontrados o incluso comprados en nuestro camino sin final... ni principio.
El pensamiento se centra en el ritmo discontinuo de las respiraciones, y tiene como núcleo la discontinuidad misma, todo fluye, encuentra su cauce... o debería hacerlo.
La pregunta alimenta la respuesta y la respuesta a su vez la pregunta, todo forma parte de un núcleo inmenso...
Realidades mezcladas con desconfianza, falsas apariencia sentre un amultitud de relatividades. Elevación hacia la superstición y caída al suelo en continua erupción.
Consecuencias de causas efímeras y mediocres... la vida no es de color de rosa, tengo sueños baratos y aún así muchas veces ni siquiera se cumplen. Errores de los que no me arrepiento, confesarse y darse la absolución es un buen método para sentirse dueño de uno mismo. Las personas piden abrazos que luego rechazan y rechazan muestras de afecto que imploran en secreto ¿dónde está la fidelidad a los conceptos que reconocemos como válidos? Perspectivas creadas a través de ejes cristalinos, aunque nunca me gustó ni la nitidez ni la transparencia, sino el reflejo, el reflejo que permite observarnos y analizarnos.
Ondeamos entre cabarets crueles y escenarios vacíos que sentimos que hemos de llenar, rodamos como una veleta, siguiendo el modelo ideal de persona que nos hemos propuesto ser pero no somos... el carrusel de sueños infantiles también se desvanece. En el fondo todo són prototipos definibles... de lectura simbolista.

"No son los ángeles del cielo los que me importan, són los que veo en tus ojos los que quisiera tener en mi vida"...


Llevaba demasiados años viendo el mundo en blanco y negro, demasiados años contemplando un frívolo tapiz de sombras y luces. Todo resultaba ser el fruto de un gran contraste entre la oscuridad y el intenso fulgor, entre el bien y el mal. La frontera de la fe y la desesperación era demasiado frágil y voluble... y él ya no podía creer en mágicos espejos de colores. El reflejo de su realidad le estaba consumiéndo lentamente y ya apenas se atrevía a mirarlo, la imagen mostrada en cada gota de lluvia le recordaba la fugacidad de tiempo. Los segundos se escurrían entre sus dedos como la fina arena del desierto que seguía siendo su cama. El mundo cambiaba deprisa, continuaba girando a pesar de todo. Creaba y destruía sombras y más sombras, luces y más luces, formas y más formas... que paseaban ante sus ojos, semejantes a las apareciencia sque puede mostrar un calidoscopio. Todo fluía, todo se desvanecía para dar paso a la renovación innata que emana de todas las partículas. Su mirada escondía fracasos entre noches de insomnio y frías lunas que menguaban demasiado deprisa, cobijadas en su particular pero amplio cielo de fantasía interior. Corrían tiempos difíciles para la esperanza y acabó abandonando el papel principal de su vida quizás para convertirs een espectador de ésta. Todo era engañoso y relativo, todo parecía de plástico y de papel... todo se congregaba de forma casual pero manteniendo un orden, una monotonía, una normalidad. Y él seguía frente al escritorio de ébano de sus sueños, girando entre sus dedos el calidoscopio, a veces de forma lenta, a veces a una velocidad vertiginosa. Observaba cada pequeño detalle de sus movimientos, y con cada movimiento de sus dedos el objeto daba paso a un nuevo mundo, a un nuevo estudio, a una nueva perspectiva... porque incluso el calidoscopio inspiraba creación y vida, porque incluso él no permanecía estancado. Tonalidades rojas, azules y verdes se mezclaban con pequeñas estrellas para convertirse en nuevos firmamentos de posibilidades. él seguía siendo un observador... quizás aún no había comprendido que tenía la eternidad en sus manos.

Pensamientos lanzados al azar

Y con agradable sencillez sonrió. No sé que extraña sensación le produjo mi preséncia, ¿qué demonios debió ver en mi?
De repente acudió la idea a mi mente de que quizás nos habíamos conocido en otra vida. Que hermosa era la posibilidad de que su alma pudiera haber conservado un pedazo de recuerdo a través del tiempo.
Era morena, con el pelo canoso. Calculé que debía tener unos cuarenta y cinco años, quizás más. Su nariz era chata, como la mía, y tras sus gafas de montura metálica sencilla se escondían sus oscuros ojos, que aún poseyendo una dulce mirada, reflejaban una extraña melancolía que contrarestaba con el resto de su figura.
"Ay!- pensé- cuantas veces así, de misteriosa forma, hay seres que despiertan la ternura en nosotros, una ternura que, pensada de forma lógica, no conduce a ningún lugar".
Y sin embargo así de complejos somos, formamos un tapiz de sensaciones que muchas veces no alcanzamos a comprender.
Y ella sigue allí, sentada, y jamás sabrá que con su sencillo gesto a pasado a formar parte de mis pensamientos...

La princesa y el enano


Había una vez una princesa que vivía en un palacio muy grande. El día que cumplía trece años le hicieron una gran fiesta, con trapecistas, magos, payasos... pero la princesa se aburría.
Entonces apareció un enano muy feo que daba brincos y hacía piruetas en el aire.
"Sigue saltando, por favor"- dijo la princesa-, pero el enano ya no podía más.
La princesa se puso triste y se marchó a sus aposentos. Al rato el enano se fue a buscarla convencido de que ella se iría a vivir con él al bosque.
"Ella no es feliz aquí- pensaba el enano- "yo la cuidaré y la haré reir siempre".
El enano recorrió el palacio buscand la habitación de la princesa, pero al llegar a uno de los salones vió algo horrible.
Ante él había un monstruo con ojos torcidos y sanguinolentos, con las manos peludas y los pies enormes. El enano quiso morirse cuando se dió cuenta de que era él mismo, reflejado en un espejo. En ese momento entró la princesa con su séquito.
"-Ah! estás ahí!,que bien! baila otra vez para mi porfavor."
Pero el enano estaba tirado en el suelo y no se movía. El médico de la corte se acercó a él y le tomó el pulso.
-"Ya no bailará más para vos princesa"-le dijo.
-"¿Porqué?"
-"Por qué se le ha roto el corazón..."
Y la princesa contestó:
"-De ahora en adelante que todos los que vengan a palacio no tengan corazón"

Hojas en blanco


Inspiró el silencio hasta llenarse los pulmones de éste, lo expiró lentamente, con fuerza, dejando que se impregnara de dolor. Pero la respuesta no llegaba a través de él, el silencio no le habló, solo le ayudó a comprender.
En lo que a la vida se refería se sentía un analfabeto. No sabía leer, y aún mucho menos describir las pequeñas pinceladas de luz que sus sentidos le ayudaban a captar. Todas aquellas personas a las que había conocido, todas aquellas personas a las que había amado, le repetían sin cesar que escribiera un libro, que las musas habían depositado sobre él un don que no podía desperdiciar. Si supieran cuantas veces había dormido la pluma entre sus dedos, cuantas veces le había gritado que le diera vida... pero no podía, jamás había encontrado o intuido el lenguaje apropiado, el lenguaje que lo liberaría de su ámplia pero vacía celda.
A menudo se preguntaba en que momento tomó el camino equivocado, en que momento se convirtió en la sombra de su propia sombra.
En los tiempos difíciles su fortaleza le repetía una frase que había leido en algún lugar, un lugar que con el tiempo había olvidado: "No todos los caballeros errantes andan perdidos". No obstante no le gustaba hablar de ello y cuando le hablaban del destino cambiaba de conversación.
El joven poeta al que nunca había dejado nacer había crecido dentro de él sin pedirle permiso. Por las noches lo escuchaba hablar de amor, melancolía, magia, libertad...Algunas veces su voz se volvia embriagante, otras no era más que un triste suspiro, una amargada súplica que se intensificaba al no poder ser expresada.
El ser carente de lenguaje no podía expresar lo que buscaba, pero sin duda no lo había encontrado, y así pasaba los días entre sombras vanas que lo fatigaban.
Una noche salió a pasear por el parque. Le gustaba la naturaleza, sus sonidos, su encanto en estado puro... en realidad sentía envidia de ella y la admiraba, porque poseía un lenguaje propio.
Se sentó frente a la fuente e indagó en su sonido. Era tranquilizador. El viento azotó con furia las copas de los árboles. Allí, a los pies del símbolo de la comunicación y las emociones, el poeta descubrió la perfección. ¿Su nombre? no lo sabía, pero tenía las seguridad de haber encontrado el ser más bello y enigmático del mundo. Ella se acercó lentamente y se sentó a su lado.
-¿Crees en el destino?-
Una extraña sensación golpeó el pecho del poeta... el ser incomplet salió a la luz.
-No me gusta hablar de ello.-
-Lo sé- contesto ella con una sonrisa- Hace años yo buscaba lo mismo que tu.
El silencio volvió ha apoderarse de la situación, de nuevo el maldito silencio que le había acompañado toda la vida, el silencio que creaba situaciones incómodas y al que él se aferraba sin embargo como si su vida dependiera de ello.
-No hace falta que digas nada, sabes que nunca has leído un libro tan abierto como el que lees ahora...-
Y el joven poeta lo comprendió todo, porque no había hecho otra cosa en toda la conversación a parte de mirar a la chica a los ojos. Ni sus labios ni sus cuerdas vocales se habían movido un solo milímetro. Había encontrado el lenguaje auténtico y especial, el único lenguaje no formado por palabras, el único lenguaje perfecto.
En ese instante se vió incapaz de mentir y de pronunciar palabra alguna, hubiera sido absurdo... en sus ojos lo había leído todo.
Sintió la emoción que todo el mundo siente al encontrar algo nuevo, no extenta sin embargo de una fascinante sorpresa al entender que la respuesta siempre había estado frente a él, en sus ojos... había aprendido a leer sin necesidad de grafías.
Y así fue como su gran libro en blanco triunfó por encima de toda la multitud analfabeta, y entre aplausos y gritos de glória ella le abrazaba sin utilizar los brazos.

viernes, enero 20, 2006

EL PRINCIPITO


"Busco amigos. ¿Qué significa domesticar?-dijo el principito.
-Es una cosa demasiado olvidada- dijo el zorro-. Significa "crear lazos".
-¿Crear lazos?
- Sí- dijo el zorro-. Para mi no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tu tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí unico en el mundo, seré para ti único en el mundo...
-Empiezo a comprender- dijo el principito-. Hay una flor... Creo que me ha domesticado..."
El zorro calló y miró largo tiempo al principito.
- Por favor..., domestíacame!-dijo.
-Me gustaría-respondió el principito- pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen las cosas que se domestican- dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada.
-¿Qué hay que hacer?-dijo el principito.
- Hay que ser paciente- respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero, cada dia, podrás sentarte un poco más cerca...
Al día siguiente volvió el principito.
-Hubiese sido mejor venir a la misma hora- dijo el zorro-. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuánto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a que hora preparar mi corazón... Los ritos són necesarios.
-¿Qué es un rito?- dijo el principito.
Es lo que hace que un dia sea diferente de los otros dias, una hora, de las otras horas.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:

-¡Ah!-dijo el zorro-. Voy a llorar

-Tuya es la culpa-dijo el principito- No deseaba hacerte mal, pero quisiste que te domesticara...

-Sí-dijo el zorro.

-¡Pero vas a llorar!- dijo el principito.

-Sí- dijo el zorro.

-Entonces, no ganas nada.

-Gano-dijo el zorro-, porque el color del trigo me recordará al color de tus cabellos.

Luego, agregó:

-Ve y mira nuevamente las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós y te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver nuevamente las rosas:

-No sois en absoluto parecidas a mi rosa; no sois nada aún-les dijo-. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Y las rosas se sintieron molestas.

-Sois bellas, pero estáis vacías- continuó-. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es má simportante todas vosotras, puesto que ella es la rosa que he regado. Puesto que ella es la rosa que puse bajo un globo. Puesto que ella es la rosa que abrigué con el biombo. Puesto que ella es la rosa a la que escuché quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Porque ella es mi rosa.

Y volvió hacia el zorro:

-Adiós-dijo.

-Adiós- dijo el zorro- He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.

-El tiempo que perdí por mi rosa...- dijo el principito a fin de acordarse.

-Los hombres han olvidado esta verdad-dijo el zorro-. Peró tu no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa..."

"El principito" de Antoine de Saint-Exupéry

jueves, enero 19, 2006

La catedral


Y hoy vuelvo a la catedral... he vuelto cientos de noches con la esperanza de encontrarte aquí, con tus pensamientos. Solías sentarte en las escaleras de la puerta principal y meditábamos y discutíamos el sentido de todo durante horas.
Pero los escalones ahora están vacíos y la entrada y una angustiosa verja cubre sus puertas...la están reformando, que lástima... con lo bonita que era la fachada antigua, derruida, masacrada por el paso del tiempo. No me resulta difícil comprender poque te gusta tanto este lugar, se parece tanto a ti... Por fuera está en ruinas y por dentro oculta un santuario, un silencio ancestral y sagrado lleno de recuerdos y sabiduría, repleto de una aura mágica que lo convierte en especial, en eterno, en inamovible. Te imagino ahora paseando entre sus jardines y altares, entre sus largos y lúgubres pasillos, solo, disfrutando de cada pequeña expresión de arte que encierran las paredes y las bóvedas, las pinturas y las tumbas. Es tu templo maldito y sepulcral, frío y a la vez familiar, un lugar que impone respeto de forma instantánea, porque es el habitáculo de la fe, de mi fe.
Alzo la vista hasta lo alto de su torreón y puedo ver a la gaviota de la que me hablaste una vez, la veo siempre que vengo aquí,y, tienes razón, anida en sus entrañas y siempre sigue el mismo recorrido. Este es su lugar de descanso y ella es nuestro punto de unión, nuestro símbolo, nuestro secreto... el secreto que hace que te sienta cerca. La gente pasea a mi alrededor sin percatarse de Lucky, así la bautizaste, pero yo si puedo verla, yo conozco su existencia y de alguna forma su historia... y tu también.
"Solo tu y yo sabemos que está ahí"-pienso- y de pronto me inunda una alegría parecida a la que siente un niño cuando esconde algo, un objeto que no significa nada para el mundo, algo que es solo para él, auténtico, profundo, suyo.
De pronto me acecha el temor de que un dia Lucky ya no esté, que desaparezca y no pueda verla más... será un pequeño vacío en mi vida, perderé para siempre estos momentos que me hacen pensar que me quieres. Suenan las campanas y una pareja se besa en el centro de la plaza, a los pies de las grandes escalinatas de pétreo corazón. Me parece oler desde aquí el incienso y la cera que caracteriza el ambiente de las iglesias... Lucky está gritando. Grita y grita, y yo me marcho... porque tú no estás aquí dentro, porque el santuario está vacío, porque la esperanza ha vuelto a jugarme una mala pasada... porque tu tan solo estás dentro de mi.

La Princesa del cuento de Hadas

A veces cierro los ojos y vuelvo a ser la princesa de los eternos cuentos de hadas. Busco en mis oníricos viajes la vida perfecta, la felicidad absoluta que no encuentro en esto que llamo mundo. Me pregunto quien fue el maestro de la angustia, quien le enseñó a la desolación a filtrase en los corazones de los anhelos. Sentimientos perdidos entre tanta soledad, ¿Cuántos...cuántos ángeles deben morir hasta que lleguemos a comprender que no podemos alcanzar el cielo? Muertos, muertos en este paraíso artificial que nadie posee... muertos en vida y una vida que muere a cada segundo que pasa....miradas perdidas que arrastran el alma hacia la misma perdición, podría inventar un nuevo edén si no tuviera la mente tan envenenada de realidad. Grandes pinceladas de locura en un tapiz de cordura sagrada. Soy un aprendiz escuchando continuamente ignorancia absoluta... No hay una sola realidad que me parezca interesante, todas son demasiado demostrables para perpetuar mis sueños... Palabras de mortales para diosas a las que ya nadie conjura, ni adora... ¿puedo realmente admirar algo que no sean mis sentimientos? mis deseos no tienen absolutamente ningún valor, las emociones me dominan y me ganan la partida una vez más... intento sonreír entre tantas lágrimas y no puedo, intento sentir de otra forma y no lo consigo, nunca pude engañarme a mi misma e imploro que alguien sea capaz de mentirme con tanta seguridad que haga tambalear mi mundo. Buscamos aquello que no es cierto, pero sentimos cierto, buscamos aquello que solo es real dentro de nosotros, porque se vuelve puro, original, auténtico y natural. Yo sigo durmiendo entre grandes escalinatas de terciopelo negro, entre la belleza que oculta la oscuridad y la desolación.
Mis pensamientos siempre están dirigidos a todas aquellas princesas góticas encerradas en sus castillos demacrados por el paso del tiempo y la desilusión, custodiadas por siempre en sus estancias y sus jardines, bellas y solas...solas...solas.... Obsesionadas por la contemplación, sumidas en el silencio ¿qué podríamos decirle al príncipe de nuestros sueños? Aprendimos a prescindir de él, aprendimos a soñarlo, le hicimos perfecto, eterno e ilusorio, le convertimos en sueño. Andar, respirar, andar.... sin saber a donde ir, encontrando a personas que en apariencia si saben donde van y no sentir el impulso de seguirlas. Mis sueños no nacieron para ser compartidos, porque nadie a parte de mi puede entenderlos,,,, Lo que he creado es mío, aunque tu formas parte de ello...te considero mío porque un día te imaginé, pero jamás he sido capaz de hacerte real. Nadie consiguió jamás brillar más para mi o que yo brillara más para los dos… todos me amaron por lo creyeron que era... Pero yo no soy de nadie, ni siquiera cuando estoy contigo, ni siquiera me pertenezco a mi misma. Tan solo pertenezco a mis sueños, tan solo pertenezco a lo inalterable, tan solo pertenezco a mi propia soledad, que no he sido capaz de compartir jamás con nadie... porque mis sueños dejarán de existir cuando yo muera, porque no quedará ninguna de las cosas que he construido en mi mente cuando yo ya no esté. Tan solo te quedará el recuerdo de lo que fui para ti, tan solo conservarás la idea de lo que fui a tu lado, pero mi esencia desaparecerá para siempre, nuestro error fue creernos que éramos eternos, nuestro error será creer que existe un nosotros... pero no existe, tan solo estamos tu y yo, y el abismo que nuestro amor ha logrado salvar pero que con el paso de los años acabará venciéndonos...hemos decidido no morir, en contra de todo aquello que es natural y finalmente insalvable. Hemos decidido existir para siempre el uno dentro del otro, pero la nada llegará, dispuesta a demostrarte que tu princesa de cuento de hadas no existió jamás...dispuesta a demostrarme que mi príncipe es tan frágil que desaparecerá conmigo...y nadie jamás volverá a encontrarlo. Todo es un gran reloj de arena que invertimos cuando nos conviene... nuestro error fue proteger su interior con una muralla de cristal.

Lagrimas de ninfa



Cada lágrima se convirtió en palabra, y brotó de sus ojos una semilla que acabó convirtiéndose en relato, en suspiro, en un silencio destinado ha acompañar la soledad del alma... la tinta brotó con fuerza del interior de todos los seres que habían conservado en algún lugar de su esencia la capacidad de soñar... y así, entre princesas góticas y eternos castillos de marfil, junto a estatuas de misteriosos ángeles vivos, bajo bóvedas inmensas de estrellas, encontré un lugar donde engendrar la ilusión.
Bienaventurados los que aún conservan, en algún lugar del corazón, la capacidad de asombrarse, pues ellos heredarán el reino de lo intangible.