viernes, enero 20, 2006

EL PRINCIPITO


"Busco amigos. ¿Qué significa domesticar?-dijo el principito.
-Es una cosa demasiado olvidada- dijo el zorro-. Significa "crear lazos".
-¿Crear lazos?
- Sí- dijo el zorro-. Para mi no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tu tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí unico en el mundo, seré para ti único en el mundo...
-Empiezo a comprender- dijo el principito-. Hay una flor... Creo que me ha domesticado..."
El zorro calló y miró largo tiempo al principito.
- Por favor..., domestíacame!-dijo.
-Me gustaría-respondió el principito- pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen las cosas que se domestican- dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada.
-¿Qué hay que hacer?-dijo el principito.
- Hay que ser paciente- respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero, cada dia, podrás sentarte un poco más cerca...
Al día siguiente volvió el principito.
-Hubiese sido mejor venir a la misma hora- dijo el zorro-. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuánto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a que hora preparar mi corazón... Los ritos són necesarios.
-¿Qué es un rito?- dijo el principito.
Es lo que hace que un dia sea diferente de los otros dias, una hora, de las otras horas.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:

-¡Ah!-dijo el zorro-. Voy a llorar

-Tuya es la culpa-dijo el principito- No deseaba hacerte mal, pero quisiste que te domesticara...

-Sí-dijo el zorro.

-¡Pero vas a llorar!- dijo el principito.

-Sí- dijo el zorro.

-Entonces, no ganas nada.

-Gano-dijo el zorro-, porque el color del trigo me recordará al color de tus cabellos.

Luego, agregó:

-Ve y mira nuevamente las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós y te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver nuevamente las rosas:

-No sois en absoluto parecidas a mi rosa; no sois nada aún-les dijo-. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Y las rosas se sintieron molestas.

-Sois bellas, pero estáis vacías- continuó-. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es má simportante todas vosotras, puesto que ella es la rosa que he regado. Puesto que ella es la rosa que puse bajo un globo. Puesto que ella es la rosa que abrigué con el biombo. Puesto que ella es la rosa a la que escuché quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Porque ella es mi rosa.

Y volvió hacia el zorro:

-Adiós-dijo.

-Adiós- dijo el zorro- He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.

-El tiempo que perdí por mi rosa...- dijo el principito a fin de acordarse.

-Los hombres han olvidado esta verdad-dijo el zorro-. Peró tu no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa..."

"El principito" de Antoine de Saint-Exupéry

1 comentario:

Uno que navega dijo...

Sabe una cosa?
Siempre me cayó bien este príncipe.
De humilde estatura y soberbio corazón. Sus palabras son poderosas e inmortales, pero suaves como un dulce susurro antes de acostarse.

Bon soir señorita.