lunes, enero 23, 2006

Pensamientos lanzados al azar

Y con agradable sencillez sonrió. No sé que extraña sensación le produjo mi preséncia, ¿qué demonios debió ver en mi?
De repente acudió la idea a mi mente de que quizás nos habíamos conocido en otra vida. Que hermosa era la posibilidad de que su alma pudiera haber conservado un pedazo de recuerdo a través del tiempo.
Era morena, con el pelo canoso. Calculé que debía tener unos cuarenta y cinco años, quizás más. Su nariz era chata, como la mía, y tras sus gafas de montura metálica sencilla se escondían sus oscuros ojos, que aún poseyendo una dulce mirada, reflejaban una extraña melancolía que contrarestaba con el resto de su figura.
"Ay!- pensé- cuantas veces así, de misteriosa forma, hay seres que despiertan la ternura en nosotros, una ternura que, pensada de forma lógica, no conduce a ningún lugar".
Y sin embargo así de complejos somos, formamos un tapiz de sensaciones que muchas veces no alcanzamos a comprender.
Y ella sigue allí, sentada, y jamás sabrá que con su sencillo gesto a pasado a formar parte de mis pensamientos...

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