sábado, marzo 18, 2006

"Un placer coincidir en esta vida"... allí me quedé, en una mano el corazón y en la otra las cosas que ni tu entendías


Ya no hay escaleras a la luna, ya no hay sueños comunes, ya no hay suspiros en el andén, ni despedidas eternas, ni nuevas palabras para darse las buenas noches. No hay espejos mágicos que muestran mensajes ocultos cuando se les aplica vapor, ni piruletas en forma de corazón, ni flores inecesarias, ni estrellas en los cristales del balcón... y en fin, que el país de Alicia no es una maravilla, es una espiral de locura solitaria que lo convierte todo en un despropósito, en el amargo llanto del que se encuentra perdido y no sabe como volver a casa. Confusión, ímpetu, extraño... todo es extraño y desconocido, lejano y volátil. No hay destino, no hay caricias de espuma de mar, ni siquiera hay apenas risas... y hasta mí llega el eco del silencio, y veo de nuevo sombras buscándome en un laberinto que mezcla nombres y fechas. Me escondo en las cavidades de la poca fe que aún conservo, o intento conservar, y bebo una vez más mis lágrimas, pero esta vez sin intentar analizarlas... lágrimas de ninfa sigue reposado en mis rodillas mientras siento que soy incapaz de darle forma, mientras siento que ya no puedo imaginar la eternidad... y sólo encuentro una respuesta al porqué, y pienso que solo existe una solución a este desconsuelo... no obstante tanta claridad me da miedo y me callo, tanta cruel realidad me abruma y me hunde, me hunde... y he perdido la capacidad de ser pez.
Aprendí a sonreir a las paredes, aprendí a pensar que hoy sería un gran día, aprendí a fingir que es normal estar siempre triste... aprendí tantas cosas inútiles... que solo descarrila en mi andén el tren del desengaño. No hay discusión, se acabó... he crecido, he crecido cuando lo único que quería era volver a nacer. Lo que escribo no me sirve de nada, ya solo sé escribir cosas tristes... a veces pienso que un dia enmudeceré para siempre, a veces pienso que seré siempre infeliz... a veces pienso que llegará un dia que dejaré de escribir... y puede que ese dia sea hoy.

viernes, marzo 17, 2006

"Está triste... y dice que está cansada de dar vueltas sin moverse de su lugar"


Y subí la escalera... y me encontré inesperadamente con tu mirada, hacía tanto tiempo y la emoción era tan grande que tú no pudiste contener la sonrisa... y yo no pude evitar literalmente lanzarme a tus brazos, besarte en las mejillas y alegrarme de corazón por haberte visto de nuevo. Los dos teníamos esa luz del que sabe que a pesar del tiempo el sentimiento es mútuo, del que sabe que a pesar de todo aún nos conocemos... y no es de extrañar, porque tiempo atrás llegamos a leernos el uno al otro con total facilidad, llegamos a entendernos y a amarnos, incluso a veces con la angustia en las entrañas, incluso a veces con una deseperación típica de las tragedias clásicas. Y no pude evitar recordar nuestra última charla, aquella en que con dolor y sin decirlo nos dijimos adiós. Cuantas noches hablando y paseando por la catedral te dije que yo protegía las rosas en mamparas de cristal, para no estroperalas, para no hacerles daño.. prefería no tocarlas y que siguieran siendo perfectas... amarlas de verdad, sin ningún vínculo material que entorpeciera mi sentimiento y mi admiración... y cuántas veces callaste, y cuantas veces sonreíste en silencio, y cuantas veces ocultaste que tú no pensabas lo mismo... hasta aquel día, el día de nuestro silencioso adiós. Yo te abracé llorando y tú confesaste entonces conteniendo las lágrimas que tu no podías amar y admirar una rosa sin tocarla... y me abrazaste... y reprimiste un beso ya imposible. Y te fuiste así, sin más, declarando que tu amor por mí te había ganado la batalla, y que debías alejarte, quizás para no sufrir, quizás para que yo no sufriera... quizás para ambas cosas. Cuantas malinterpretaciones hicimos de aquella realidad, cuanta rábia y desconsuelo, cuanta distancia, cuanto aprendímos a callar desde entonces...
Y hoy al verte recordé que te quise de verdad, recordé que me quisiste con locura, recordé cuanto te echo de menos... recordé como volaban las horas a tu lado, hablando, discutiendo, hablando... Y el sentimiento de traición perdió fuerza, y el sentimiento de abandono se hizo evidente... y deseé gritarte que no me odiaras, y deseé gritarte que no dejases de amarme... pero callé, y ahora escribo, quizás con la esperanza de que alguno de mis sentimientos te llegue, quizás para acordarme de aquel candil que constante y paciente me sujetaba en las sombras.

sábado, marzo 11, 2006

Recuerdos celestiales

Inspiración, musas... es difícil olvidar la magia, nuestros sueños, aquello que de niños nos prometimos ser... Miradas perdidas y la amarga pregunta: ¿Cuándo?,¿Cuándo decidimos mezclarnos con lo más gris de este mundo?, ¿Cuándo aprendimos a claudicar de alguna forma para lograr ser lo que los demás esperaban de nosotros?... ¿quien soy yo, que soy yo? Un ángel, un ángel que a veces tiene miedo de volar... un ángel... o al menos así me ves... o al menos así me haces sentir.
Recuerdos celestiales, de cuando creía saber que buscaba, de cuando creía estar fuera de todos los caminos... en ese aspecto no he evolucionado mucho, sigo buscando, no sé el qué, pero lo busco... a veces incluso creo haberlo encontrado, a veces incluso la realidad me gana la partida y pienso que lo más cruel en el fondo es lo más sincero, y pienso que nadie a matado a Papa Noel, él nunca ha existido, y dejo de creer en princesas, las veo desmoronarse y llorar en silencio, en amplias estancias vacías, envueltas por eternas cortinas de mentiras y deseos que nunca se harán realidad. Pero me salvo, siempre lo hago, a veces sin ni siquiera saber como, me despierto en la orilla y la tormenta ha pasado... y soy feliz! porque sigo viva!porque puedo seguir buscando, porque puedo indagar más en la tristeza... y llorar, y reír, a veces incluso ambas cosas a la vez.
Me siento, medito,imagino, leo entre líneas, me puedo pasar así horas, absorta en recuerdos, mezclando la fantasía y la realidad hasta llegar al extremo en que a veces soy incapaz de diferenciarlas, y no sé si las cosas han ocurrido, y no sé si amo o solo he imaginado que lo hacía, y ya no sé si existe el alma perfecta para mi o solo he querido hacerla real, autoengañarme.
Los mortales suelen creer que los seres que dedican su tiempo en pensar demasiado no tienen tiempo de sentir ni de vivir, no se dejan llevar, no experimentan... que error tan grande, que profunda confusión. Solo cuando el cuerpo está inmóvil el espiritu logra bailar de verdad, ascender por grandiosas montañas color púrpura, descubrir lo que hay más allá de la realidad... A un ángel tan solo lo comprende y conoce otro angel, nadie más logra comprender su inquietud, nadie más es capaz de percibir sus alas ni su pose lánguida, tras la que se esconde una bella fragilidad que es a la vez su fortaleza, su magia, su escalera al cielo. Miradas perdidas que se encuentran en algún lugar común del subconsciente, de la esencia, miradas que són capaces de capturar pequeños instantes de emoción, pequeños pliegues del alma. Recuerdo el cielo y recuerdo al ángel, y también aquella luz celestial que pintaba la realidad de hermosos colores.