sábado, marzo 11, 2006

Recuerdos celestiales

Inspiración, musas... es difícil olvidar la magia, nuestros sueños, aquello que de niños nos prometimos ser... Miradas perdidas y la amarga pregunta: ¿Cuándo?,¿Cuándo decidimos mezclarnos con lo más gris de este mundo?, ¿Cuándo aprendimos a claudicar de alguna forma para lograr ser lo que los demás esperaban de nosotros?... ¿quien soy yo, que soy yo? Un ángel, un ángel que a veces tiene miedo de volar... un ángel... o al menos así me ves... o al menos así me haces sentir.
Recuerdos celestiales, de cuando creía saber que buscaba, de cuando creía estar fuera de todos los caminos... en ese aspecto no he evolucionado mucho, sigo buscando, no sé el qué, pero lo busco... a veces incluso creo haberlo encontrado, a veces incluso la realidad me gana la partida y pienso que lo más cruel en el fondo es lo más sincero, y pienso que nadie a matado a Papa Noel, él nunca ha existido, y dejo de creer en princesas, las veo desmoronarse y llorar en silencio, en amplias estancias vacías, envueltas por eternas cortinas de mentiras y deseos que nunca se harán realidad. Pero me salvo, siempre lo hago, a veces sin ni siquiera saber como, me despierto en la orilla y la tormenta ha pasado... y soy feliz! porque sigo viva!porque puedo seguir buscando, porque puedo indagar más en la tristeza... y llorar, y reír, a veces incluso ambas cosas a la vez.
Me siento, medito,imagino, leo entre líneas, me puedo pasar así horas, absorta en recuerdos, mezclando la fantasía y la realidad hasta llegar al extremo en que a veces soy incapaz de diferenciarlas, y no sé si las cosas han ocurrido, y no sé si amo o solo he imaginado que lo hacía, y ya no sé si existe el alma perfecta para mi o solo he querido hacerla real, autoengañarme.
Los mortales suelen creer que los seres que dedican su tiempo en pensar demasiado no tienen tiempo de sentir ni de vivir, no se dejan llevar, no experimentan... que error tan grande, que profunda confusión. Solo cuando el cuerpo está inmóvil el espiritu logra bailar de verdad, ascender por grandiosas montañas color púrpura, descubrir lo que hay más allá de la realidad... A un ángel tan solo lo comprende y conoce otro angel, nadie más logra comprender su inquietud, nadie más es capaz de percibir sus alas ni su pose lánguida, tras la que se esconde una bella fragilidad que es a la vez su fortaleza, su magia, su escalera al cielo. Miradas perdidas que se encuentran en algún lugar común del subconsciente, de la esencia, miradas que són capaces de capturar pequeños instantes de emoción, pequeños pliegues del alma. Recuerdo el cielo y recuerdo al ángel, y también aquella luz celestial que pintaba la realidad de hermosos colores.

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