lunes, septiembre 18, 2006

El tren de la duda... ¿subes?


Vuelvo a pensar que no sé a donde voy... dices que me amas, dices sentir que me amas, que no me has olvidado... ¿a cuántas princesas de cuento de hadas le has vendido esa historia? Se necesita algo más contundente para conquistar a una valquiria, a una amazonas, a una guerrera. Yo ya no quiero castillos, me cansé de pasear por sus largas estancias, me cansé de escuchar el eco de mis pisadas, me cansé de esperar al caballero que no llega, o peor aún, que llega tarde. Quizá lo hayas olvidado, pero hace años te pregunté que esperabas de mi. Tu respuesta fue tan bella y sincera que se quedó anclada en mi memoria para siempre, dijiste que lo único que esperabas era que te quisiera. En el fondo los seres no cambian, pero hay cosas que tienen que cambiar... bien, supongo que pese a mis esfuerzos lo conseguiste, te quiero, aunque nunca lo haya dicho... pero ya no entiendo nada, vuelvo a pensar que no puede funcionar, no sé nunca que soy para ti, no sé nunca que lugar ocupo... supongo que ambos tenemos un carácter demasiado fuerte, seguimos cometiéndo los mismos errores, pero mi alma ya no puede aguantar más errores, no va a permitirse ni uno más. No nos engañemos, te gusta ser el rey, me gusta ser la reina, no nos gusta dar explicaciones, y tampoco nos vamos a arriesgar a preguntar algo que podría desmoronarlo todo, si es que hay algo que desmoronar. Sabes que no soy tuya, y sé que no eres mío... los seres no pertenecen a nadie, a menos que ellos lo sientan así... sé lo que siento, pero no sé lo que sientes, y si, me falta el valor para preguntártelo... eres libre, pero no me engañes.
No me falta la fe, me falta el impulso irracional, la chispa de locura que como una imbécil le regalé a quien no debía, a quien no supo apreciarla, a quien jamás la mereció... ya no puedo creer que el amor puede con todo, que solo se necesita el sentmiento para que las cosas funcionen. Y lo peor es que tu contradicción es una de las pocas que hoy por hoy me sigue pareciendo cierta, coherente, pura y verdadera, y lo peor es que sigo pensando que no cambiaría nada de ti. Me gusta como eres, comprendo tu incapacidad para obviar los sentimientos, amo tu silencio y tus mentiras, amo tu valor y tu libertad... pero creo que eres la única persona que tiene a su alrededor un escudo incluso más impenetrable que el mío. Demasiado orgullo para aceptar que le tienes pánico al amor, demasiada fuerza para admitir que tienes miedo de que te hagan más daño. Crees que el "nosotros"implica la perdida del "yo", crees que la estabilidad coharta las alas, puede que tengas razón, y yo tampoco busco eso ahora. ¿Cuál es tu salto mortal?, no sabes lo que quieres, esperas ese "algo" que te haga hacer un "stop", no lo buscas, pero lo esperas, y sabes tan bien como yo que aunque lo encontráras no lo aceptarías, nunca sería más fuerte que tú. Y admiro eso de ti, como admiro tu don de crear ilusión y belleza, como adoro la facilidad que tienes para allanar las piedras del camino. Sabes que nada va a hundirte, tiraste tu brújula hace mucho tiempo y vas donde te dicta el corazón. Tienes un espíritu de viento que te hace especial, único e irresistible, tienes un sueño que nadie jamás logrará arrebatarte. Me enamora tu complicada sencillez, tu manera de callar todo lo que podrías reprocharme, la bondad y la generosidad que emanan de tu alma, la debilidad que has convertido en energía... pero no eres infalible eterno hedonista, tienes la globalidad solitaria que arrastran los seres que son diferentes... dices que no te sientes nunca incomprendido, pero no hace falta, ya conozco tu aura desconocida, y es la que te mantiene vivo dentro de mi, y es la que me vuelve loca, me complica, me lia... hay algo en tu mirada, hay algo en todo lo que callas, una tristeza en tu sonrisa, una verdad en tus suspiros, una pregunta en tus palabras, un vacío en tu lleno, algo real en tu sueño... aunque lo niegues hasta el dia de tu muerte.
Supongo que en el fondo compartimos el mismo temor... no quiero ser una flor de interior que besa con desgana, que bebe de la rutina y el aburrimiento, que se estanca y vive de recuerdos que ya no es capaz de sentir. No quiero mirar unos ojos que ya no tienen ganas de mi, ni que me acaricien unas manos que ya no se mueren por recorrerme. No quiero congelar la alegría, ni la emoción que encoje el pecho cuando esperas, ni la sensación de sentirme una niña, no quiero dejar de ser yo, ni sacrificar la esperanza que me queda, ni sentir el frío de la vulnerabilidad. Quiero seguir sonrojándome, quiero seguir notándo que se me eriza la piel cuando me tocas, sentir que quiero verte, sentir que puedo robarte algo de tiempo, que puedo filtrarme en tus pensamientos... pero es tan difícil hacer un sueño realidad sin que muera, sin que se corrompa, sin que se deforme... Da miedo, da tanto miedo que preferimos dejar las cosas como están... así podrán ser bellas siempre. Y escribimos, y pintamos, y nos esculpimos a nosotros mismos, nuestros deseos, nuestras pasiones, nuestros secretos... es una forma perfecta de compartirte con todo el mundo, así no tienes que compartirte con nadie. No, no quiero que seas mío... quiero que quieras ser mío.
Frivolizo la situación como hice años atrás, supongo que se trata de alguna extraña conexión mística, y no sé porque no se compenetra, no sé donde está el fallo, pero vuelvo a convertirte en un ideal imposible y pienso que nuestra historia no se hará jamás tangible... no importa, nunca dejaré de sentir lo que siento, te pensaré en la distancia, te admiraré en silencio, como aquello que no pudo ser.
-No importa...
-Cobarde... ¿no importa?
-No... pero mis ojos están llorando.
Sé que volveremos a vernos por el mundo, por algún motivo sé que estás en mi destino, nunca pensé que las cosas sucedieran porque sí... a veces me pregunto que haces aquí, porqué has vuelto a mi vida, porqué apareces justo ahora que todo volvía a estar en su lugar... y no hay respuesta, solo magia, y aunque me joda reconocerlo doy gracias de nuevo cada vez que te veo... ¿qué mierda es esto que siento?, ¿porqué me late así el corazón?
El tren de la duda vuelve a pasar frente a mis ojos, y me quedo en el mismo andén, en la estación que ya conozco, en la misma maldita estación que me quedé aquella vez... hace años tu respuesta fue bella y sincera. Me quedé callada, no pude contestar... ¿qué esperaba entonces, qué espero ahora? Supongo que nada... supongo que lo mismo que esperé siempre... que me quisieras.

8 comentarios:

Cazadora de almas dijo...

Conduntente, rotundo,me encantó!

Mil besos guapa!

Alex dijo...

Aunque lo leyera ayer (no entero) en papel, lo acabo de volver a hacer ahora.

En fin, ya sabes que cada vez que leo algo tuyo me quedo sin palabras.

No dejes nunca de escribir...

Miles de besos enoooormes!

Matilde dijo...

lo lei todo, cada letra me sumergió en algo de mi pasado con actualidad fluorecente. Es increible como los sentimientos se repiten y las sensaciones tan exactas las lograste transmitir fluidamente . . . más que una nota te doy mis reverencias . . .

saludos

Noa- dijo...

Letras salidas del corazón, de lo más profundo del alma.

Saludos

Oceanida dijo...

Siempre esperamos que nos quieran, aunque no siempre eso traiga la felicidad completa...

Asi de cobardes y egoistas somos a veces.

Un abrazo mujer de sentimientos llenos.

Susy dijo...

Todos queremos que nos quieran. De una u otra forma, antes o despúes.
Como cazadores al acecho, nos pasamos la vida buscando que nos quieran.
Y a aquellos de los que lo conseguimos siempre volvemos, siempre, siempre.
Me subo a tu duda instalándome en ella.
No te preguntes, no te cuestiones. Mejor querer, mejor que a quien quieras vuelva.
Pero siempre, queriéndote a tí más que a nadie... y no llores, que me pongo triste.

Un beso.

Meiga, Ana... tuya... dijo...

Yo también te amo... pero joder... no sólo de amor se vive... ¿me dejas que te "fele"?
Un beso mi princesa... Eres la más hermosa de las flores de este jardín, aunque no tengas tallo...

Itami dijo...

Odio esa sensación, es como un querer y no poder... Dentro brotan las ansias por comprender que piensa el de ti, pero surge el miedo a que la respuesta no sea la esperada y callas... callas una y otra vez cosas que deberías ser capaz de decir sin miedo... pero callas.

y así es como se terminan forjando los silencios que corrompen el alma...