jueves, octubre 12, 2006

Río...y si me acuerdo de tí es porque el frío me aconseja que lo haga


Cambios bruscos, agitación masiva, la luz se mueve en mí demasiado deprisa, pero no alumbra nada en concreto. No sé que busco, no sé que espero, así que me levanto de este sillón de dudas y me voy. Ya no necesito que nada de esto sea cierto, ya no necesito volver a empezar, y sigo la noche porque hay veces que ya no puedo soportar la luz de la distancia. Ya no digas nada en un suspiro, sabes mejor que yo que este silencio a calado hondo, ya no me pregunto nada, sencillamente camino... ya no me preguntes nada, sencillamente camina, y puede que volvamos a encontrarnos... Se avecinan nuevos vientos y ajusto bien las velas, por si no traen tu nombre en su regazo, por si vuelves a perderte entre tus sueños, por si vuelvo a naufragar pero esta vez me gusta tanto lo que encuentro que no regreso a tí jamás... No sé a donde conduce el sendero, pero agradezco haber nacido con la mitad caminado... las cosas se pierden, las cosas se marchan, aunque mantengo la puerta abierta por si quieres pasar y quedarte. Sabes que tú no necesitas llave, tan solo tienes que susurrar aquella melodía que me hechiza... He aprendido, poco o mucho, y lo que me queda aún por descubrir.... Sé que el mecanismo de la felicidad es mucho más complejo que el del amor, pero si fui en tu vida algo fugaz, algo volátil, algo etéreo, yo te pido, por favor, no me lo digas... y si prefieres olvidarme te olvido, aunque se vaya contigo todo aquello que no he tenido tiempo de comprender.
Agua de mar, fuerte, indómita, cambiante y libre, agua de mar que no se estanca, que bebe de sus propias lágrimas, que no pertenece a nadie... Demasiadas gotas de lluvia en tu mirada, demasiada niebla envolviéndo esta historia, demasiadas noches de nubes que presagian lágrimas, demasiados huracanes de nostalgia sin tus abrazos. Te vendo mi calma, no la echaré de menos, no tanto como a tí. Creo que nunca llegarás a entender el castigo que supone para mí sentir lo que siento... no debería amarte, y sin embargo no logro escapar de esta tormenta de sentimientos que afina mis sentidos... y es que no sé vivir solo con cinco sentidos... ya no quiero mirarte de soslayo, ya no quiero escuchar lo que dicen tus silencios, ya no necesito pronunciar palabras, ya no deseo acariciar otros labios, ya no quiero el sabor de lo inconcluso... Ahora son las olas las que me dirigen, ya hace algún tiempo que aprendí que cuando el pensamiento se vuelve demasiado doloroso lo mejor es dejar de pensar, ya hace algún tiempo que me dejo llevar... y subida en mi navío de ilusión te esperaré, y si no vuelves... te esperaré.

"Me llevo en la maleta ganas de comprender porque con cosas de estas me vuelvo tan idiota, huyendo de tí, con ganas de volver a soñar en tus brazos... Dame el tiempo que no te haga falta y prometo invertirlo en caricias en tu espalda..."

3 comentarios:

Princesa dijo...

Que dificil es seguir sabiendo que no fuimos para el, lo que esperabamos ser.
Que dificil vivir con esa sensación de vacio.
Palabras que no queresmo oir, pero retumban dentro de nuestro corazón.
Comparto tu pesar, que alguna vez supo ser mio.
Fuerzas, ya llegaras a puerto seguro donde el amor espera solo para ti.
Besos que entienden :)

Meiga, Ana... tuya... dijo...

El viento puede soplar en mil y una direcciones, pero recuerda que sólo tu puedes tomar las riendas del timón.

"En cada puerto estaré esperando tu llegada, y si lo necesitas, soplaré tan fuerte como quieras."

Noa- dijo...

El amor tiene caminos que a veces el corazón no entiende y la razón nos ciega para después despejar las nieblas.

Saludos