sábado, noviembre 25, 2006

Dame tu mano y cojeré para ti mil mariposas


Hoy me acomodo en un rinconcito de la gente que se despierta cuando aún es de noche y que cena cuando sale el sol.
Gente que acompaña a gente en parques, en calles, gente que despide y recibe a gente en los andenes… gente que va de frente, que no esquiva tu mirada, y que percibe en el viento como será el verano, como será el invierno.
Gente que le preguntas, “¿Porqué brindamos?”- y sonriéndo te contesta- “Hoy, por todos los que nos odian”, gente que te besa muy cerca del suelo y te devuelve las alas. Gente que reza por ti, que da la vida, que infunde fe, que crece, que se merece ser feliz. Gente que se funde en un abrazo en el horror, que bebe tus lágrimas y que comparte el oleaje de su alma, gente que nos renueva la pequeña esperanza de un día vivir en paz. Porque ya solo adoro mecerme en miradas transparentes, percibir su luz definitivamente. A veces hay demasiadas nubes ocultándo el sol, nubes que van pasando, pero aquella mágica luz nos sigue iluminando. Que fresca es la sombra que ofrecen, que limpia el agua dulce de sus miradas…
Es por ellos (y por TI) que cada día contemplo un nuevo amanecer…
Acercaros, os susurraré un secreto:

…Hay ÁNGELES entre nosotros…

miércoles, noviembre 22, 2006

Tu alma y tu cuerpo, que me provocan y me retan... Soy incorregible, lo sé, y tú imprevisible, ¿lo sabes?...

¿Cómo explicar que has conseguido que se me pare el mundo si no puedo abrazarte?… : )

Tus repentinos cambios de planes, mis arrebatos, tus desniveles, mis dudas… El miedo…
El cielo es una mirada, el infierno un silencio, la belleza…
Abrazarme a ti, sentir que la paz me inunda, que puedo hacer eterno este momento… abrazarme a ti en la oscuridad, quedarme dormida en tus suspiros… no, no me sueltes, abrázame otra vez, no quiero irme, y no quiero que te vayas… pero me callo, no sé porqué, vuelvo a esconder mi mirada…Y cojes con fuerza mis manos… ya está, ya me has ganado, lo sé, pero sonrío y me dejo llevar por este torrente de magia… tiemblo con cada uno de tus besos, que recorren cada pliegue de mi piel con ternura, esos besos que ya conocen este reino, que ya saben donde se oculta el santuario de la lujuria…Bésame, como solo tú sabes hacerlo, bésame con ganas y despacio… pierde en cada mordisco la razón y el porqué, hasta sentir que la piel estorba, que no existe el tiempo, hasta que pueda verte sin abrir los ojos… Mi mente flota, mi ser solo siente, ya conozco esta sensación… es solo que no quiero que acabe. Delirio descontrolado, la noche cerrada y tu piel como escudo impidiéndole el paso a la tristeza y al dolor… renacer en tus brazos, sentir que sigo viva, sentir tu calor reposando en mi espalda, contemplarte mientras duermes… y esta extraña música envolviéndo la estancia… ¿es tuya o es mía?... no lo sé pero… ¡yo soy tuya!


PD: Nada, nada, mis princesas y mis caballeros, que hoy me he levantado tonta... hoy tengo ganas de salir corriendo... ¿he dicho corriendo? ¡No!, ¡Volando!, ¡Salir volando ha buscar a una ilusión! ; )

¡Les deseo a todos un día lleno de besos y sueños!

miércoles, noviembre 15, 2006

¿Ya no quedan Lágrimas de Ninfa?¡Está bien, lo confieso!Estoy modificando y haciendo crecer un cuento que empecé hace algun tiempo,os dejo un pedacito

(Ya lo has conseguido Amada Meiga, ya lo he dicho... ¡eres una cabezota!,¿De verdad creías que me había desecho de él? No, ¿verdad? Me conoces demasiado... ) ;)

Pasaron los meses, y los años… y un día él preguntó:
-¿Durante cuánto tiempo lloró?

-“Todos los días de su vida”… obtuvo como respuesta…”hasta que ya no le quedaron lágrimas”.

La ninfa se acercó de nuevo a la ventana y contempló lo que antes fue su hogar. Vió el roble azul cubierto de nieve y aquel lago de ensueño, aquel lago de aguas en eterna renovación que ella pensaba que sería inmortal, pero se había secado para siempre. El reino de la fantasía moría sin los sueños mortales… los seres del mundo de la ilusión necesitaban las lágrimas para poder sobrevivir, y ella cada vez iva sintiéndo más frío… lo sentía en la piel, y en el alma también. Aquella luz verde que desprendían sus ojos se había ido apagando, porque hubo un día en que no pudo contemplar nada hermoso, nada bello. Alzó la vista al cielo y no pudo ver aquella estrella de color verde, aquella esfera envuelta en destellos dorados, aquel regalo que un día su creador puso en el tapiz celeste solo para ella, aquel fulgor que ella guardó para siempre como el mayor secreto… Nunca fue confesado, nunca quiso compartirlo con nadie, aquella luz le fue envenenando el espíritu hasta que ya no pudo más y un día, sencillamente, dejó de llorar, porque ya no le quedaban lágrimas. Por suerte en silencio las había estado guardando todas en un frasco de cristal, aquel frasco que tenía dibujada una lágrima azul. Como un zafiro brillante seguía allí, custodiando la esencia humana más pura. La ninfa seguía sin saber de donde había surgido aquel tesoro, muchas fueron las veces que pensó de verdad que había nacido poseyéndo ya el pequeño frasco, no era capaz de recordarlo, simplemente siempre había estado allí… y eran suyas, aquellas lágrimas eran suyas, y utilizadas de manera apropiada servían para curar las heridas… Al menos eso había creído siempre…
Pero un noche acercó el frasco a sus ojos… y volvió a ver aquellas visiones turbulentas que muestran todos los llantos cuando los observamos de cerca. Muy pocos son los que en su camino han leído el libro de las lágrimas sin que estas les consuman, muy pocos son los que han conseguido fundirse con ellas y aprender ha amarlas. El dolor esconde un temible peligro en su interior… puede atrapar el alma de todo aquel que lo contempla. Cuando esto sucede la esencia de todo ser, mortal e inmortal, se convierte en lágrimas y la víctima agoniza en su propio llanto, se pierde en la más profunda oscuridad. Todo ser mágico posee facultades relacionadas con aquellos dones que el ser humano considera imposibles y sobrenaturales, aquellos poderes que los mortales se han conformado con imaginar.
La ninfa poseía también un don, que era a su vez su condena. Ella podía verlo todo, todo menos a sí misma, por ello sus ojos tenían un brillo especial e inconfundible, una luz verde y cristalina que nadie lograba explicar. Y una vez más volvió a preguntarse porqué ya no lograba recordar aquel instante. Había atravesado el puente de piedra, se había enfrentado al reflejo del miedo y había conseguido llegar al mágico espejo que la conduciría hasta su creador, pero… ¿Qué vió en él?, ¿Qué es lo que vió aquel dia en el espejo?, ¿Porqué no logró cruzarlo?, ¿Porqué se rompió en mil pedazos? No podía, ya no lograba recordarlo… Cuando un creador olvida a su creación esta desaparece… ella había sido olvidada, y sin embargo seguía existiendo, que extraño…
Pensó en el Escultor de Almas, aquella creación anciana y sabia que siempre tenía frío. Le imaginó en su cabaña trabajando, con aquella piel de mármol liso, inmaculado y la chimenea permanentemente encendida, la ninfa no recordaba haberla visto apagada jamás… Sin embargo sus palabras habían sido demasiado duras: “Cuando te conocí eras como Peter Pan, ahora en cambio solo quieres crecer…”-le había dicho antes de soltar su mano y alejarse para siempre. Pero se equivocaba, la ninfa no quería crecer, es solo que no recordaba donde había enterrado la fe, y sorprendiéndose a sí misma volvió a llorar, mientras sentía la alegría de que aún le quedaban lágrimas. Podría decirse que el Escultor de Almas no era malo del todo, a veces era bueno del todo, es solo que los Escultores de Almas tienen un corazón tan pequeñito que no les caben dos sentimientos a la vez. Así que la ninfa se diriguió una vez más al templo de la inspiración, aquel templo que estaba en continua renovación. La propietaria de aquel santuario era una Restauradora de Sueños, creaba una vez tras otra aquellas paredes repletas de cuadros de colores, cuadros que encerraban fantasía. Tormentas, nieve y huracanes golpeaban continuamente su refugio, su hogar, pero ella había aprendido a no tenerle miedo al miedo, y cada vez que una ola de destrucción invadia aquel reino La Restauradora de Sueños con paciencia recogía los pedazos, y creaba de la nada un nuevo santuario, bello e inamovible. Por suerte siempre conservaba ciertos pilares en pie, pilares que nada lograba destruir, columnas de magia protegidas por ancestrales hechizos y que serían eternas. La tarea que ejercía aquel enigmático ser era una de las más complicadas, ella era la encargada de inspirar las almas mortales para que siguieran soñando, pero hay almas que no son receptivas a la luz de la esperanza, y la fe es una herramienta que hay que utilizar con delicadeza, con ternura, con cuidado, pues puede causar daños irreparables en las almas. Pero curiosamente, aquella Restauradora sentía muchas veces que no lograba inspirarse a sí misma, que no lograba albergar la fe en sus adentros. Había visto demasiada destrucción incomprensible a su alrededor, demasiada injustícia sin propósito, y había tenido que proteger su romántico espíritu de niña con una fortaleza propia de una mujer.
Todos los seres mágicos ocultan ciertos estigmas que no muestran jamás a nadie, y lo que son capaces de aportar a los demás no logran aplicarlo a su existéncia, albergan siempre en silencio la duda y el desconcierto, ese es el triste castigo que arrastran por haber rozado un pedacito de verdad, y lo arrastran toda su vida, como si se tratara de un lastre predestinado.
Si alguien era capaz de recordar el instante en que la ninfa dejó de llorar sin duda era la Restauradora de Sueños.
Así que la ninfa se sentó a su lado en el suelo y con inocencia le preguntó:
-¿Tú lo recuerdas?, ¿Logras recordar aquel instante?,¿Cómo fue?Lo he olvidado…
Y la restauradora sonrió con dulzura contemplando que la ninfa seguía siéndo una niña, pues lo que inquieta a un adulto jamás inquieta a un niño, y lo que inquieta a un niño jamás inquieta a un adulto:
- Un día viniste a este templo, te sentaste, me miraste, y sencillamente dijiste que se había acabado. Literalmente tus palabras fueron: “Ya no puedo llorar más, aunque lo desee, no me salen las lágrimas… creo que ya no me quedan…”Y desde ese día no has vuelto a hablar de ello, y no te he visto llorar nunca más…”
Y la ninfa pudo recordarlo… en realidad nunca lo había olvidado, es solo que el dolor la había alejado de todo aquello en lo que creyó una vez. Volvió a su castillo de marfil y cogió aquel cuento inacabado que tenía guardado en un cajón… después de todo era una gran historia… Y llorando lo sentó en su regazo y volvió a leer aquellos blancos pergaminos… “Bueno”- pensó cuando acabó de leer todo lo que había escrito en el pasado- “habrá que modificarlo un poco, habrá que prescindir de ciertas cosas y crear algunas nuevas…a ver que invento ahora para que esto siga sin él, ¡Bah! No importa, seguro que algo sale al encuentro en mi camino…”
Porque las lágrimas de ninfa son un misterio que muy pocos han logrado conquistar, son un tesoro muy valioso, pero son muy frágiles, y hay que guardalas en un frasco de cristal y protegerlas con zafiros azules, si no desaparecen. Quienes han visitado el mundo de la ilusión alguna vez saben que la ninfas solo lloran una o dos veces en toda la eternidad, y hay que procurar que sus lágrimas no se desvanezcan en el aire… pues solo sus lágrimas pueden curan ciertas heridas. Solo las ninfas conocen los parajes donde crecen lilas que se abren con la luna llena, solo ellas conocen los bosques donde habitan unicornios y orquideas de luz, orquideas que nos ofrecen calor cuando nos hemos alejado del sendero y nos hallamos perdidos y sin brújula.
Las ninfas guardan en un cofre un rayo de luna, y cuando les acaricias el alma te ofrecen un pedacito: “Guárdalo- te susurran- te protegerá de las noches sin estrellas…”
Saben donde se esconden las semillas de la felicidad, y a veces, solo a veces, vierten una sonrisa en el lugar adecuado para que crezcan árboles sin raíces, árboles que no necesitan agua para crecer y que viajan por todos los reinos ofreciéndo una dulce sombra al caminante cansado… Porque todas las lágrimas se secan, todas… menos las de ninfa.

lunes, noviembre 13, 2006

Encuentros mágicos

Encuentros mágicos, fugaces, que marcan, encuentros que el destino nos regala y que no sabemos porqué recordaremos siempre...Hace tres días tuve uno de esos encuentros maravillosos... Era un viernes de esos en que uno se plantea si ha vuelto a los dieciséis años, un día de esos en que no puedes dejar de reír, un dia de esos en que te encomiendas a la lujuria. El mundo te parece un lugar perfecto, las relaciones y las charlas con los desconocidos fluyen de manera atural, y te sientes en paz con la humanidad, te sientes feliz, sientes que todo marcha bien. Allí a donde vas encuentras besos y abrazos, personas que te conocen, y es que a veces da gusto volvera esos lugares donde no logras, aunque quieras, pasar desapercibido, donde todo el mundo sabe tu nombre, donde todo el mundo baila al mismo son, donde todo el mundo es un pedacito de tu pasado... la ebriedad puede superar límites insospechados, y una no sabe muy bien como ha acabado danzando balet con veinte personas en medio de la calle, pero le da igual, porque es un momento irrepetible que quedará grabado por siempre en su memoria. Conocidos, amigos y gente que sencillamente pasaba por allí, personas que se unían a nuestra fiesta, todos jugando a ser bailarinas, fingiendo que no hemos crecido, cantando a grito pelado Manolo García, plantando sueños de marihuana y tocando guitarras, bajos, pianos y baterias imaginários... por no mencionar el recital de poesía a lo Club de los Poetas Muertos, o la paranoia de imaginarse a Aristóteles cantando en tu móvil: "Tengo, tengo la camisa negra, porque negra tengo el aura..."
Ya veis, salir de fiesta con filósofos es divertidíssimo, además de surrealista. Gente que piensa, que va de frente, que comprenden que el mundo puede ser un lugar mejor y luchan para que lo sea, personas que en el fondo conservan la fe en el ser humano y te devuelven la esperanza.... no hay mejor compañia que la sabiduría, es una pena que esté tan mal pagada.
Como era de esperar acabamos todos tirados por el suelo mirándo las estrellas (vicio que me encanta y que practico a menudo, sobretodo con personas a las que amo). El suelo es increíble, es eterno, está por todas partes, y lo mejor que tiene es que puedes utilizarlo a tu antojo, sirve para todo (sobretodo para dar besos cerca de él), es una fuente de recursos inagotable. Me acerqué a un grupo que estaba a nuestro lado y les pregunté si podían darme un cigarrillo. Una de las chicas, morena, pequeñita, con unos grandes ojos azules, extendió sin dudar su mano y me lo ofreció.
-Gracias-le dije.
-Sí, dale las gracias de verdad- me dijo mi restauradora de sueños- porque nosotros ya le hemos pedido dos cuando hemos salido, pobrecilla, la estamos asediando...
Y es que a las seis de la mañana el tabaco escasea, y cuesta mucho encontrar un alma caritativa que apague tu ansia (y tus vicios), ya sabemos todos que por desgracia la bondad gratuita está en peligro de extinción, y el dar sin esperar ya no se lleva, que pena :(
Así que con toda la sinceridad y la naturalidad del mundo miré a la chica y le dije:
-Perdona, no sabía que ellos ya te habían pedido, que buena eres... te amo, te amaré toda mi vida.
Ella me miró con aquellos ojos de mar, y sonriendo me dijo:
-Eres preciosa...
Y yo, sonrojándome, me quedé muda, compungida, no esperaba aquella reacción (una vez más pensé: por decir lo que pienso sin pensar lo que digo más de un beso me dieron, y más de un bofetón). Quizá es que mi agradecimiento fue profundo y ella supo capatar la belleza del momento... o quiza ya nos habíamos conocido en otra vida y no podíamos recordarlo.
-Has hecho algo muy bello...- me dijo- no voy a olvidarlo nunca. A partir de este momento cada vez que esté triste o tenga ganas de llorar pensaré que no estoy sola... pensaré que por algún lugar, en algún rincón de este mundo, hay una persona que me amará siempre... una chica, una chica que un día me miró y me lo dijo sinceramente, una chica que había aprendido a dar las gracias con el corazón...
-De acuerdo- murmuré con timidez mientras me perdía en su mirada- y yo jamás olvidaré que desde este momento, en algún lugar de este mundo, hay un alma pura, un alma de ojos azules a la que amaré toda mi vida...
Y ella volviendo a sonreir me abrazó... y se fue, dejándome envuelta en magia y en paz.
Es precioso encontrar estos rayos de luz entre tanta oscuridad, esos rayitos de sol que nos acarician suevemente el corazón... así que cogí pluma y papel, porque merecía ser escrito.

PD: Por cierto tesoro, esta mañana estaba vaciando los bolsillos de mis pantalones, ¿y a qué no sabes que he encontrado? ¡¡¡LA PIEDRECITA QUE ME DISTE AQUELLA NOCHE!!!Me fascinó, y la guardé para que no se perdiera, no recordaba donde la había dejado, últimamente me lo meto todo en los bolsillos, no sé que me pasa... La llevaré conmigo siempre, siempre, siempre... la cuidaré y la protejeré, y ella a mí... te adoro, y me vuelve a doler la nuca de mover tanto la melena... ¡¡¡pero es que cuando estás tú no puedo evitar saltar contigo y con los bucles de tus cabellos!!! ¡+ Arriba, + arriba, + arriba! Donde la realidad no pueda envenenarnos el alma... y porque siempre es mejor más que menos ;)

viernes, noviembre 10, 2006

Duele el corazón cuando te lo dejas cerca del final... donde todo empieza

No soy una muñeca de trapo, si no me amas ¿porqué me abrazas, porqué me besas, porqué me acaricias? Ya traigo cicatrices, ya sé lo que es sentir que se te parte el alma, no quiero volver a caminar por esos senderos. Estás muy equivocado si piensas que es lo mismo querer dormir conmigo y no querer dormir solo. Siempre fuíste mucho más que una triste sábana de fuego, y no quiero que ahora te conviertas en eso... ¿es que no lo comprendes? cada vez que apareces dejas en jaque toda mi vida... he crecido,ya no me me empacho de caramelos en forma de corazón... hay muchos conceptos de amor que ya no me como...tómame, aceptame entera tal y como soy... pero no me engañes, porque estoy a un paso de creer en los ateos... pero si me miras, si TÚ me miras, si vuelves a acariciar mi espalda... te creeré, creeré en TI, porque no puedo evitarlo. Así que si tienes pensado navegar entre dos aguas lárgate, desaparece de mi vida para siempre, no soy un jodido reloj de arena que puedes invertir cuando te conviene...
-"¿A dónde vas?"- preguntas... puede que no sea la mejor pregunta que se me puede hacer en estos momentos... no lo sé... quizá solo estoy esperándo que me pidas que me quede a tu lado.

miércoles, noviembre 01, 2006

Unas palabras para tu don

A ti, que eres poesía en movimiento, gracia gentil, inspiración sublime… A ti, que acaricias la forma y besas con dulzura el color… A ti, que guardas algún resquicio celestial y divino en tus manos. A ti, que posees el don de crear ilusión y belleza, que haces crecer los árboles, que das vida al arpa artística… A ti, que has logrado conservar la esperanza de que el mundo puede ser un lugar mejor…Mi reflejo me habla, me devuelve la mirada, ¿qué intentas decirme?, ¿porqué me miras así? Y la musa fluye sin mi permiso, inunda la estancia…

Silencio… silencio para que hable la musa… ¿qué te susurra? mi guardián de lo increado, ¿qué secretos guarda amorosa entre los bucles de sus largos cabellos? Cascadas de ósculos, copas que contienen esencias infinitas… y esa mirada, esa mirada de color miel, esa mirada de color verde, esa mirada que paraliza hasta al más sutil de mis sentidos… Olas dulces en mi interior, olas que mecen, olas que arrasan, olas de emoción que rompen contra el santuario de mis sueños sin abatirlo…agua que cala hondo, agua contra la que no puedo luchar, agua de la que no puedo huir… y el lienzo en blanco, y el papel en blanco, esperando la mano que le dé vida, esperando el impulso de lujuria que logre abarcar la belleza de lo que la conciencia no puede expresar… silencio, silencio para que hable el inconsciente por mí, silencio para que la musa danze por mis adentros, silencio para que cobre forma tu fantasía, te dejo el silencio… el silencio que sabrás llenar con pinceladas de exótica belleza, de surrealistas visiones, de verdades disfrazadas de mentiras… Ahora, ahora es mi musa la que habla, lo hace continuamente, y no me escucha, sencillamente brota, sencillamente te abraza en la distancia, abraza tu recuerdo y tus suspiros, abraza todo lo que quedó por decir, abraza todo lo que la racionalidad no alcanza a comprender… alguien dijo una vez que la vida es una canción larga, una canción que a veces nos hace llorar, una canción que a veces nos hace reir…
Y mi musa, que es todavía una niña, se encoje cuando la escucha, enmudece saturada de magia sobre lechos de pétalos de rosas con olor a lavanda, se tumba en el suelo y contempla el cielo, se deja cubrir por tapices de estrellas, amplia la visión y te recuerda en cada soplo de aire no contaminado, en cada hoja seca que muere para dar paso al nacimiento de una nueva luz…
Dime, creador de sueños incorpóreos, amante de lo intangible, adorador de esa condena que es la libertad ¿qué es lo que te dicta el corazón?, ¿hacia dónde señala tú brújula? He visto la más pura concentración en tus pupilas, he visto a tu musa arrastrarte por sendas oscuras y paisajes idílicos, te he visto perdido, te he visto enloquecer de vida en un instante, te he visto sentir demasiado, te he visto saber demasiado, te he visto no comprender y seguir caminando…Tu musa es fuerte, habla de luz, y de sombra también, se filtra en cada gesto de tu rostro, en cada sonrisa que nace del alma… hay besos que no suenan, pero que se sienten por dentro como una enigmática melodía. Hay sentimientos que brotan cuando estamos dormidos, hay palabras que solo se escuchan cuando afinamos las cuerdas del corazón… y son las que enloquecen mi don, y son a las que amo sin poder evitarlo, porque adoro lo fugaz, pero no lo intrascendente, porque adoro los instantes en que mi musa pide a voces acariciar la tuya… “-¿Qué es?”- le pregunto a menudo, pero sonríe y sigue bailándo, y yo vuelvo a escribir que no sé explicarlo, y vuelvo a preguntarme como consigues estar en mi vida sin estar… ¿porque tengo la sensación de que me conoces sin conocerme?, eres algo que ha permanecido en mí de forma latente a lo largo de los años, y como una brisa consigues pasar inadvertido entre las grietas de mi fortaleza, te instalas en mis pensamientos, agitas y descolocas mi interior y lo que pienso de las cosas, me complicas, me lías, y provocas que la musa vuele, porque yo solo sé poner cara de idiota. Mentiría si dijera que he dejado de escribirte, mentiría si dijera que he dejado de pensarte… ¿Te he convertido sin darme cuenta en un ideal? ¿Qué es lo que guardas que hace que necesite expresarlo de alguna forma? Cuando me hablan de belleza me acuerdo de ti, no quiero que me pregunten porqué, no lo sé, pero así es… mi musa ya no sabe concebir tal concepto sin que te filtres tú por sus anhelos… y, ¿Qué quieres que diga? cuando te miro, decir que tiemblo, se queda corto…




-Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión.
De ansia de gozes mi alma está llena,
¿a mí me buscas?

-No es a tí, no



-Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sín fin.
Yo de ternura guardo un tesoro,
¿A mi me llamas?

-No, no es a ti

-Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible.
No puedo amarte

-Oh, ven… ven tú