Dame tu mano y cojeré para ti mil mariposas
Hoy me acomodo en un rinconcito de la gente que se despierta cuando aún es de noche y que cena cuando sale el sol.
Gente que acompaña a gente en parques, en calles, gente que despide y recibe a gente en los andenes… gente que va de frente, que no esquiva tu mirada, y que percibe en el viento como será el verano, como será el invierno.
Gente que le preguntas, “¿Porqué brindamos?”- y sonriéndo te contesta- “Hoy, por todos los que nos odian”, gente que te besa muy cerca del suelo y te devuelve las alas. Gente que reza por ti, que da la vida, que infunde fe, que crece, que se merece ser feliz. Gente que se funde en un abrazo en el horror, que bebe tus lágrimas y que comparte el oleaje de su alma, gente que nos renueva la pequeña esperanza de un día vivir en paz. Porque ya solo adoro mecerme en miradas transparentes, percibir su luz definitivamente. A veces hay demasiadas nubes ocultándo el sol, nubes que van pasando, pero aquella mágica luz nos sigue iluminando. Que fresca es la sombra que ofrecen, que limpia el agua dulce de sus miradas…
Es por ellos (y por TI) que cada día contemplo un nuevo amanecer…
Acercaros, os susurraré un secreto:
…Hay ÁNGELES entre nosotros…


