martes, abril 24, 2007

¿Quién me ha robado el mes de Abril? Lo guardaba en el cajón...

Salí a la calle en tirantes, hacía un poco de frío, pero a mí me gustaba, y además no podía dormirme. La noche me regaló una irónica sonrisa que esquivé a mi manera, con un cierto aire de complicidad. Caminé muchas calles, me perdí por lugares desconocidos que derivaban en lugares ya demasiado familiares…¡¡¡es imposible perderse en esta ciudad!!! Y yo quería extraviarme, dejar que la nocturnidad se me tragara y poder ser ajena a todo, pasar desapercibida…en pocas palabras, sentirme libre. Soledad, ¿buscaba eso? En realidad no estaba segura. Entré en un bar, pedí una copa. El camarero me sonrió con una chispa de malícia y deseo:
-“A esta te invito yo” -me dijo mientras le brillaban los ojos. Le devolví una falsa sonrisa y pensé que la originalidad no le acompañaba.
Tal vez otro día me hubiera parecido amable, tal vez, tal vez otro día…pero aquella noche no me apetecía el brillo mentiroso del halago.
Bebí sin apenas sentir el sabor del alcohol, bebí sin ganas, encendí un cigarrillo, pensé en ti…y la copa se vació mucho antes de lo que esperaba, y el cigarrillo se consumió a una velocidad vertiginosa. Divagué unos instantes.
Pedí otra copa, lo mismo, el mismo veneno embriagando a mi razón, a la que no le apetecía hablar. Encendí otro cigarrillo. El camarero volvió a sonreir… “¡¡¡Ya basta por Dios!!! “¿Es que no se daba cuenta de que no me interesaba?” Otra noche tal vez, tal vez…pero esta no. Acabé mi segunda copa, deboré mi segundo cigarrillo. Volví a pensarte...pero tú no estabas, y la felicidad como siempre llegaba tarde. A mi lado, un grupo de chicos empezó a cantar a Sabina a voces…”¿Quién me ha robado el mes de Abril?”

Sonreí para mí mientras la canción que conocía se reproducía en mi cabeza… siempre me ha fascinado la capacidad que tenemos de poder memorizar canciones. Empiezas pensándola y si te concentras parece realmente que esté sonando, que la estés escuchando… agité suavemente la copa en el aire.
Esperé, creo que hice eso, mientras apuraba la tercera y última copa de la noche, esperé. Fumé demasiado, aspiré demasiado fuerte, y esta vez noté los efectos del alcohol en mis mejillas. Necesitaba que me diera el aire. Cojí mi bolso, me despedí del camarero con una mirada. Tenía los ojos color ámbar, pero hasta ese momento no me había percatado….daba igual, otra noche tal vez fueran hermosos, pero esta no.
Salí a la calle de nuevo, la luna brillaba imponente en el cielo, dejé que me contagiara su serenidad. Caminé muchas otras calles, fumé incontables cigarrillos más, traté mil veces más en vano perderme. Me pareció verte entre el humo, me pareció escucharte entre el murmullo del viento suave y nocturno…creó que te recordé, creo que fui capaz. ¿Quería estar sola? No estaba segura, simplemente quería pasear, pasear tristemente tranquila, amargamente en paz y sin rumbo… y lo hice.


Al final siempre hago lo que me apetece, creo que lo llaman autocomplacencia… pero… ¿se puede ser autocomplaciente cuando no se sabe qué se desea?
Esperé, me parece que volví a esperar mientras caminaba, me parece que acabé el paquete de cigarrillos, me parece que sentí que tenía sueño…pero fue solo una ilusión, y ya en aquel entonces lo supe... simplemente, una vez más, la alegría llegaba tarde. Y ya no supe si existías o si te había imaginado…porque no estabas, tú no estabas, y fue tan terrible aquel instante… pero tú no estabas… ni estabas entonces ni estás ahora.
Creo que te extrañé de nuevo, creo que fui capaz. Creo que lloré, creo que fui capaz. Creo que te odié de nuevo…CREO…
Me pasé la noche entera recorriendo calles, imaginándote y aspirando humo, entre personas y lugares ajenos. Todo me parecía tan nuevo, tan extraño… y yo me sentía sola, en realidad no sabía si era eso lo que quería, pero te ví tan distinto esa noche que no te reconocí.
Lo siento, creo que he cambiado demasiado… Y tú no estuviste, y tú no estabas, y tú no estás.
Supongo que frecuentamos lugares distintos…supongo.
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viernes, abril 06, 2007

Hoy por ÉL...y en ÉL...

Porque logró arrancar todas aquellas notas que yacían dormidas en mi viejo violín, porque hizo temblar hasta el más sutil de los sentidos, que yacía latente, esperando un nuevo amanecer...
Porque pude recorrer de nuevo el camino de baldosas amarillas y llegar a la tierra de Oz, donde todos los deseos pueden convertirse en realidad, donde soy alma y palpitar, melodía y palabra sincera. Batiendo las alas por un nuevo edén... Te espero, te escucho, te siento...te amo.
Nada, nada, mis seres de ilusión, que últimamente mis Chapines de Rubí están más relucientes que nunca, y me llevan por cada reino... y en fin, que el corazón me decía: "Suéltalo...¡¡¡o reviento!!! "Que como dicen por estos parajes: "Las estrellas son como campanitas en la noche...." ;) Es verdad, y cuando tiritan suenan a Magia celestial... :) Perdonen si he estado últimamente un poco ausente, es que...soy feliz.

Tantas noches vagando en la incertidumbre de la espera, sin más compañia que la de sus propios pensamientos...Ser social, pero no sociable, que sueña a escondidas, que guarda sus ilusiones en cajitas, que recorre de memoria pasillos secretos que ascienden a paraísos artificiales, escaleras ocultas que nos hacen descender al mismisimo infierno terrenal de los placeres...
Eterna Favole, eterno frío, eterna melancolía, y aquel recuerdo... Veía el mundo en blanco y negro, la realidad desde la óptica de lo insustancial... ¿La maravillosa vida ciudadana? Millones de seres conviviendo juntos en soledad... Y la Magia y la Ilusión fueron una vez más la guarida perfecta para sus anhelos. Creó miles de templos a los que no bautizó, a los que se negó a otorgarles un nombre por carecer de divinidad, por crecer en libertad, sin dominio y sin límites... Y el reflejo que ya no reconocía le susurraba cuentos al oído, su subconsciente jamás había dejado de observar sus danzas nocturnas...pero ella, a menudo, ya no era capaz de comprenderle...¿Qué pasaba?, ¿Es que no hablaban el mismo idioma? No...simplemente ya no hablaban, y la musa se agitaba en sus adentros sin orden alguno, después de todo siempre ocultó en su esencia la inestabilidad y la rebeldía... y los árboles crecieron dando forma a todo aquello que siempre se abre paso a través del orden natural. Sus ramas, hasta entonces declaradas no natas, traspasaron la bóveda celeste, se perdieron en el azul que sigue siendo incalculable.
Se reencontró con la naturaleza, con la vida, volvió a respirar aire puro en aquellos bosques que la hechizaban, se acostumbró al silencio... hasta que llegó aquella noche... distinta, especial, mágica, extraña...

Aquella noche volvió a escuchar el tintineo de las campanitas luminosas, no podía verlas, pero las sentía en sus adentros...removiendo, metamorfoseando todo aquello que ella había potegido con cautela... Todo empezó con una reunión de ángeles. Les escuchaba hablar, percibía sus susurros en la noche...y allí estaba ÉL, envuelto en una aura que olía a rosas con espinas...una mirada, un abrazo eterno...y aquellas mariposas en el estómago. Cerraron los ojos, bailaron, el mundo parecía desaparecer junto con el techo, que fue creado para sobrepasarlo...se perdieron en el firmamento con los ojos abiertos, muy abiertos... Y llegaron los escalofríos, las luces, el miedo dulce de no saber que pasaba pero intuirlo, las ganas, las lágrimas del pasado, la espera, el misterio, la fuerza que emanaba de su ser y que cada noche filtraba su imagen por sus pensamientos... la lluvia, el calor, la necesidad, el des-espero, la duda, que se disipaba de nuevo en su mirada...
Sintió crecer aquella ilusión, vió el abismo de nuevo y decidió extender las alas...después de todo...¿qué podía hacer? ansiaba ya con locura perderse en ese sueño, descubrir sus cavidades, dormir en su espalda... Aquel baile, aquella noche, que fue la primera de muchas otras, que dió paso a un nuevo suspiro de vida imparable, a un huracán de olas que la arrollaba y del que no quería ni podía huir...el tacto de sus manos, la suavidad de su piel, su olor... una droga agridulce que brillaba en la oscuridad...y en la propia luz.

Y así, Contrast(H)ada, desnuda, desprotegida de nuevo...sin querer dormir por no echarle de menos, sintiéndo todo aquello que creía que sería incapaz de volver a sentir, se descubrió a sí misma una vez más. De una forma u otra siempre había sido una mezcla de sueños y esperanzas...otro "yo" que no cabía en si mismo...
Le hizo llorar, le hizo reír, dejó que la amargura se disipara con cada latido de su corazón.
Le acostumbró a su presencia con una rapidez debastadora, a sus atardeceres, a los remansos de paz que se respiraban en sus formas, a la seguridad que se filtraba entre sus brazos. Sombras...de lo que fue, de lo que era, de lo que quería llegar a ser en su vida... tan loca y absurda como la mía... ;)
Aquel baile cambió la dirección de la veleta, fijó su rumbo en las estrellas, en aquel navío que siempre había esperado con fascinación... la hizo suya, rompió barreras y escudos...
En secreto, y sin ser consciente apenas, le soñaba, le imaginaba a su lado, deseando besar sus labios, tentar a la suerte, acariciar su estrella...y cuando quiso darse cuenta aquel pirata ya había invadido sus costas, había anclado en su pecho, había robado su alma en la oscuridad, sin que nadie se diera cuenta... La senda estrecha, inevitable al choque...aquellas palabras susurradas en la penumbra, aquel estrago en su interior, aquel primer te amo, aquellos labios acariciando su cuello y aguantando las ganas de sucumbir al encanto para siempre...aquel pecado confesado en un mundo que se desarrollaba al margen del escenario mortal.

Llegó aquel primer beso... un beso de agua, un beso que superó el concepto que ella tenía de belleza. En sus adentros se despertó lánguido su espíritu de Sirena, su fuego, la pasión arrolladora que fluía constante y la empujaba hacía aquel enigmático ser. Se enamoró de su fortaleza, y de su debilidad también, de sus sonrisas y sus silenciosas lágrimas, de su mirada acuática, oscura, indómita e impredecible... de su espiritu bucanero y de su sal dulce, que logró sanar todas las heridas...Aquel ser poseía lo ancestral de las antiguas civilizaciones, un imponente carácter faraónico y felino, y la dulzura de un ángel que ha contemplado demasiados infiernos interiores. Paz y caos, perdición y bendición, exceso y tranquilidad...se reunían en él los más idílicos paisajes y los dones más oscuros... La embrujó sin cohartarla, agitó su mar hasta perderla, la llevó muy lejos, la elevó muy alto... y esta vez no sintió miedo, pues por primera vez en mucho tiempo volvió a tener la certeza de que estaba donde y con quien quería estar... Y la luna volvió a ser bella, más bella que nunca, pues escuchaba su respiración y todo, TODO, parecía brillar con más fuerza...no, no lo parecía...BRILLABA con más fuerza. Porque cada vez que volvía a posar los ojos en él se daba cuenta de que no...no es lo que parece...ES lo que ES... Un ángel, un Caballero, un Faraón, una Luz, un Don que detiene el tiempo, un Pirata... y por encima de todo ello... ES MI MALDITO "ESTO"...que no lograré jamás describir... PERO AL QUE ADORO.

PD: Te lo debía, que conseguiste que el amor-café no tenga sentido sin tí. Hay un hueco en el lienzo de mi cama...y pregunta por vos :)





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martes, abril 03, 2007

Cortejada por la ironía

Porque hay días buenos, días malos …y días “ASÍ”… En el punto de mira..BANG!!!BANG!!! ;)


Hoy brino por ti…si, por ti…por TI… que soltaste mi mano cuando más la necesitaba, que no supiste comprender ni una sola de mis palabras, que jamás tuviste la capacidad de empatizar con los sentimientos ajenos. Brindo, brindo por tu silencio, por tu cobardia, por tu falta de tacto…por tu falta simplemente. Brindo por todas tus absurdas promesas de eternidad, por todo aquello que creíste entender, por todas esas mentiras que no creías ni tú…pero que yo sí creí. Brindo por TI, que pensaste que jamás saldría de esta, que no supiste estar a la altura de las circunstáncias, que te alejaste sin razón y sin porqué. Brindo también por tu egoísmo, por tu autoengaño, por el arte de tus mentiras y tus excusas, por la decisión de pensar que no merecía más de ti ni de tu tiempo.
Brindo…brindo por el “hoy no puedo…mañana...”por el: “la distancia es lo mejor….fingir que esto no ha pasado es lo mejor”…
Brindo, brindo por tu manía de esquivar las dificultades, por tu obsesión compulsiva de relajar el dolor y la tristeza en lugar de hacerles frente… por tu estúpida sobervia, y tu falta de incondicionalidad y lealtad… Y sin embargo, ya ves, hubo un día que hubiera bebido todos y cada uno de los vientos por ti…que estúpida…

Y hoy brindo, brindo con la sonrisa más amplia que soy capaz de proyectar, con la sonrisa más clara que me otorga la ironía de sentir que ya nada importa, que ya ni siquiera duele, que de una forma u otra te he perdonado de verdad… que me engañaba a mí misma cuando pensaba que esta melancolía arrasaría con mi alma, que jamás dejaría de echarte de menos… Necesidad…si, te necesitaba tanto… Que hoy brindo, brindo por tus “te amo”, por tus vacías miradas, por tus victimistas reproches…brindo por todo aquello que no dijiste, por tu desconfianza, que dolió más que cualquier otra cosa, por tu distancia, por la manera de defenderte de los inexistentes ataques…por lo mucho que te dolió que saliera de tu vida, por el sufrimiento que padeciste perdiéndome, por lo mucho que te preocupaste de saber si estaba viva o muerta… Brindo por TI, por tu indiferencia, por las ansias de preguntar si estaba bien, si necesitaba algo...por haberte preocupado siempre de regar las flores de mi ilusión… hoy brindo por TI…que catalogaste de locura todo aquello que no entendiste y que jamás te molestaste en preguntar. Por ti, hoy por TI…que pensaste que la fantasía y el sueño tenían principio…y final. Por Ti, que te jactaste de conocerme como nadie, que agotaste tus esfuerzos buscando un porqué, buscando una solución…que te desesperaste para arreglar las cosas, para hacerme sonreir, para que fuera feliz… Por Ti, que te preguntaste mil veces que era lo que yo buscaba o esperaba, que consideraste hasta el último momento como me sentía…por Ti, que al verme llorar secáste mis lágrimas, me ofreciste tu mano, y dijiste: “Yo creo en ti….”

Y lo digo una vez más cortejada por esta ironía que me ha ayudado a sobrevivir en los momentos en que me dolía la lengua de mordérmela tanto…¿puedo reír verdad? …ya solo puedo reír.
A TI, que se te olvidó que era el amor lo que importaba, que confundiste todo la fe que te entregaba con un permiso para violarme el alma…a Ti, que luchaste hasta el final, que pensaste que tenías el don de juzgar cual era mi lugar (como si hubiera nacido un ser que pudiera colocarme a mí en su lugar…),que lo diste todo y a quien tanto debo…sí.. hoy por TI…y por TI… y por TI también…brindo, brindo y os doy las gracias…después de todo os lo debo… porque tú, tú… y TÚ también…me habeis hecho más fuerte.
Y sin embargo no puedo ya albergar rencor…después de todo sieme supe que llegaría este día…el día en que ni siquiera hubieran ya razones para odiarte.

"No me admiró tu olvido
aunque un día me admiró tu cariño mucho más...
porque lo que hay en mí que vale algo...
eso, ni lo pudiste sospechar."

Gustavo Adolfo Bécquer


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