¿Quién me ha robado el mes de Abril? Lo guardaba en el cajón...
-“A esta te invito yo” -me dijo mientras le brillaban los ojos. Le devolví una falsa sonrisa y pensé que la originalidad no le acompañaba.
Tal vez otro día me hubiera parecido amable, tal vez, tal vez otro día…pero aquella noche no me apetecía el brillo mentiroso del halago.
Bebí sin apenas sentir el sabor del alcohol, bebí sin ganas, encendí un cigarrillo, pensé en ti…y la copa se vació mucho antes de lo que esperaba, y el cigarrillo se consumió a una velocidad vertiginosa. Divagué unos instantes.
Pedí otra copa, lo mismo, el mismo veneno embriagando a mi razón, a la que no le apetecía hablar. Encendí otro cigarrillo. El camarero volvió a sonreir… “¡¡¡Ya basta por Dios!!! “¿Es que no se daba cuenta de que no me interesaba?” Otra noche tal vez, tal vez…pero esta no. Acabé mi segunda copa, deboré mi segundo cigarrillo. Volví a pensarte...pero tú no estabas, y la felicidad como siempre llegaba tarde. A mi lado, un grupo de chicos empezó a cantar a Sabina a voces…”¿Quién me ha robado el mes de Abril?”
Sonreí para mí mientras la canción que conocía se reproducía en mi cabeza… siempre me ha fascinado la capacidad que tenemos de poder memorizar canciones. Empiezas pensándola y si te concentras parece realmente que esté sonando, que la estés escuchando… agité suavemente la copa en el aire.Esperé, creo que hice eso, mientras apuraba la tercera y última copa de la noche, esperé. Fumé demasiado, aspiré demasiado fuerte, y esta vez noté los efectos del alcohol en mis mejillas. Necesitaba que me diera el aire. Cojí mi bolso, me despedí del camarero con una mirada. Tenía los ojos color ámbar, pero hasta ese momento no me había percatado….daba igual, otra noche tal vez fueran hermosos, pero esta no.
Salí a la calle de nuevo, la luna brillaba imponente en el cielo, dejé que me contagiara su serenidad. Caminé muchas otras calles, fumé incontables cigarrillos más, traté mil veces más en vano perderme. Me pareció verte entre el humo, me pareció escucharte entre el murmullo del viento suave y nocturno…creó que te recordé, creo que fui capaz. ¿Quería estar sola? No estaba segura, simplemente quería pasear, pasear tristemente tranquila, amargamente en paz y sin rumbo… y lo hice.
Esperé, me parece que volví a esperar mientras caminaba, me parece que acabé el paquete de cigarrillos, me parece que sentí que tenía sueño…pero fue solo una ilusión, y ya en aquel entonces lo supe... simplemente, una vez más, la alegría llegaba tarde. Y ya no supe si existías o si te había imaginado…porque no estabas, tú no estabas, y fue tan terrible aquel instante… pero tú no estabas… ni estabas entonces ni estás ahora.
Creo que te extrañé de nuevo, creo que fui capaz. Creo que lloré, creo que fui capaz. Creo que te odié de nuevo…CREO…
Me pasé la noche entera recorriendo calles, imaginándote y aspirando humo, entre personas y lugares ajenos. Todo me parecía tan nuevo, tan extraño… y yo me sentía sola, en realidad no sabía si era eso lo que quería, pero te ví tan distinto esa noche que no te reconocí.
Lo siento, creo que he cambiado demasiado… Y tú no estuviste, y tú no estabas, y tú no estás.
Supongo que frecuentamos lugares distintos…supongo.




