lunes, septiembre 22, 2014

NEMESIS




Vi como enterrabas tu espada de madera, aquella que juraste no abandonar nunca en un rincón. Te vi ausente, te vi cansado, te vi apagarte, temblar de frío e incertidumbre.

Te vi envenenarte de distancia y ausencias mientras te aferrabas a ti mismo, al mayor de tus principios: el miedo.

 Tu silenciosa tristeza abandonó muchas batallas, batallas que en su día te juraste ganar. 

El transcurso de la historia se volvió en tu contra…y no hubo huida posible, ni cobijo, ni manera de volver a casa. 


Seguiste adelante, pero perdiste el rumbo y las coordenadas mientras intentabas sujetar con todas tus fuerzas aquello que fuiste…y ya no eres.
El mar pedía que te quedaras, pero yo sabía que tú tenías alas. Aunque siempre te resultó muy complicado volar. 
La mayoría jamás pareció darse cuenta, ni siquiera parecían sospecharlo...pero yo te leía, hasta cuando no escribías. 
¿De qué mierda podía culparte? Si siempre he sido consciente de que no es nada fácil volar con plomo en los bolsillos.  

Sucumbiste a la traición ajena y al desengaño, porque siempre creíste que tu amor debía ser el amor de aquel que lucha sin coraza. Tu amor debía ser un amor clásico, puro y leal como el de Ulises. Tu amor debía ser un amor verdadero, libre e incondicional como el de Peter Pan. Tu amor debía ser AMOR, AMOR, AMOR, AMOR en mayúsculas…Un sentimiento arrollador capaz de bajar la Luna, poner el mundo del revés y desatar la mismísima guerra de Troya.

Pero llegaron las obligaciones, los  horarios, la rigidez, el paso del tiempo (que pasa, pesa y pisa)… Fue una verdadera emboscada.

Desangraste a la ambición y a la rebeldía. Confundiste el ser fuerte con ser impenetrable. Le diste la espalda a la Magia y tu guarida no fui yo... fue la oscuridad del que se sabe incomprendido.


Te mentiste.  Cerraste la puerta al salir, tiraste la llave. Te mentiste…y te mentí: no me quedé a esperarte.

No me quedé a esperarte porque yo jamás fui Penélope y mucho menos Wendy,  sino más bien su némesis. Una Lilith, una Circe, una Amazona, una Harpía, una Valquiria, la más delirante de todas las Casandras. La mismísima manzana de la discordia.

Yo exigía cabezas, yo exigía imposibles, yo exigía pactos sellados con sangre y una fe desmedida. 
Nunca pude evitar quebrar imperios con una sola palabra, y el mero romanticismo nunca fue suficiente para mí. 


No...No me quedé a esperarte porque mi amor jamás fue un amor clásico, mi amor jamás fue un amor paciente, mi amor jamás fue un amor sereno. Mi AMOR, AMOR, AMOR, AMOR en mayúsculas…salió a buscarte bajo la furia de mil tormentas, porque su coraza era lo suficientemente arrogante para poder soportarlas y porque se negaba a creer que todo lo que empieza acaba.


Pero no encontré tus huellas, te juro que lo intenté.

 Llorar como una niña hasta desgarrarme el alma no me sirvió de nada. A la pena y a la ira le siguió la indiferencia y el odio fingido que finalmente dio como fruto el despecho…hasta que quedó claro que mi despecho no significaba nada para ti.


Y entonces comprendí que te quise lo suficiente como para condenarte de por vida y desearte un destino hecho a tu medida.
No...No me quedé a esperarte, porque yo nunca fui Penélope y mucho menos Wendy.
Mi guerra jamás terminará, porque yo soy la guerra y tu AMOR no tenía nada que desatar.




He olvidado donde escondimos el tesoro y ahora, simplemente, no sé cómo decirte…


que siento tanto haber perdido el mapa






4 comentarios:

ReltiH dijo...

EL AMOR ES UN TEMA MUY DELICADO, PERO SE DEBE TRATAR CON REALISMO, COMO LO ACABAS DE HACER. EXCELENTÌSIMO TEXTO!!!
UN ABRAZO

mexcalero dijo...


morir en el intento por amar la némesis profunda, has escalado alto pisando la escalera entre cráneos y corazones. salud musita

Juan de la Cruz Olariaga dijo...

Mi querida y recordada, si bien leerte es un placer, en ciertos párrafos se me acongoja el corazón. Nemesis, nunca tan bien elegido. Ella como toda diosa deja enseñanzas de todo tipo, por eso he aprendido, a alejarme de los personajes que consideran a la insolencia valor, y a la cobardía ternura. Curiosamente son los mismos que se empeñan en asegurar que la facilidad de palabra y el decir muchas cosas es sabiduría, pero no saben que la verdadera sabiduría se encuentra en el silencio.

"...si siempre he sido consciente de que no es nada fácil volar con plomo en los bolsillos."

Un beso inmenso y saberte cerca siempre es un motivo de una sonrisa y un gran placer.

Juan

Sombrerero Loco dijo...

Esa fuerza, esa lucha, ese ímpetu, te hacen grande, te hacen eterna, te hacen una diosa.

En ocasiones es difícil afrontar los golpes, todo se tambalea, nada es certero... hasta que apareces, mi certeza, pura fuerza y coraje.

Porque el AMOR, AMOR, AMOR, AMOR, es demasiado majestuoso, demasiado omnipotente, para malgastarlo lejos de ti.

Besos de fuego. Ámote.