sábado, julio 18, 2015

ROMPER



Romper.

Una ola estrellándose contra las rocas. Una ola, y otra, y otra, y otra… el debacle y el renacer no tienen fin.

Rompemos cosas continuamente.

 Rompemos esquemas, rompemos silencios, rompemos normas, derribamos verdades hasta sus cimientos y arrasamos con las mentiras que un día nos hicieron felices.

La realidad es que hacemos ambas cosas. Nos pasamos la mitad de nuestra vida provocando huracanes y tempestades y la otra mitad construyendo refugios y cobijos. En realidad el orden no importa mucho.

Rompemos miedos, rompemos sueños quebradizos y frágiles, rompemos pedacitos de nuestro corazón, rompemos parcelas de almas que no nos pertenecen  y, a veces, también rompemos promesas.

Yo hoy rompo aquella que aseguraba que no volverías a aparecer jamás ni en una sola de mis líneas, porque si bien no hablar de ti no era olvidarte…

 intenté en vano que se le pareciera mucho.

Rompo esa promesa porque sé que ha tenido un precio pero nunca tuvo ningún valor, como aquel “adiós” que tú pronunciaste a contra corazón y que, en el fondo, carecía de significado. Después de todo: ¿Qué poder tiene un “adiós” cuándo quien lo pronuncia no cree en las despedidas definitivas?

Pero callé…porque te había roto…porque me habías roto

porque con el tiempo aprendí a convivir con unos y a sobrevivir sin otros.

Porque por un instante, por un jodido instante dudé, dejé de creer, confundí la verdad con el desánimo…y me produjo más vacío el no reconocernos que nuestra propia fuga y nuestro triste abandono.

Dicen que el silencio es el olvido, pero gran parte del silencio de mis letras se convirtió en tu recuerdo, y confieso que hasta acabé odiando el principio de incertidumbre… simplemente porque me recordaba a ti.

Mi ascenso hacia el azul, al igual que el tuyo, fue tan imparable y titánico como  descontrolado. Ya ves, al final resulta  que se me dan mejor las caídas que volar y que, con el tiempo y los años, me he convertido en una verdadera experta en aterrizajes forzosos.  

Sí, aquel accidente me rompió varias costillas y resquebrajó mi concepto de confianza por los cuatro costados, porque según mis cálculos tú y yo nunca debimos habernos fallado… Pero lo hicimos.

No fue la primera vez que me vi obligada a arrastrar mis alas por pantanos de lodo, sin brújula y sin mapa. Dormí en cuevas forjadas por el mismísimo miedo y me convertí en esa parte de mi misma que va y viene sin rumbo fijo.

En la decadencia de aquellos cenagales reforcé aún más mi amor por los ángeles caídos y luego, como suele ocurrir, regresé a casa…y lloré.

Pero para la gente como yo hay heridas que jamás cicatrizan del todo. Aquel accidente, contra mi voluntad,  me hizo crecer un poco…lo suficiente como para dejar de ser invulnerable.

Es curioso como confiar en alguien puede enseñarnos, tristemente, a no volver a confiar en nadie, ni en uno mismo…al menos no del todo.

Caminé durante años por mis jardines de Lilas, preguntándome si tu orgullo abrazaría mejor que yo (el mío, en ese aspecto, no te llega ni a la suela del zapato).

En pocas palabras: Echarte de menos se convirtió en algo completamente personal e intransferible, en algo que más de una vez rozó los confines de lo ridículo.

Que mi destino es caprichoso hace tiempo que no es un secreto, y quiso que fueras la primera ficha de dominó en caer, la primera de una tormentosa secuencia.

Desde lo más alto de la más alta torre de mi atalaya de sueños vi caer una de las fortalezas más grandes de mi reino, una de esas que era IMPENSABLE que cayera (sí, en mayúsculas).

Podría decir que se desmoronó, que se hizo cenizas, que simplemente desapareció en la nada…o mil estupideces más que no alcanzarían a describir, ni de lejos, lo que para mí supuso aquella sacudida que rajó mi alma y parte de mi existencia y mi fe de arriba a abajo.

Aún hoy no puedo escribirlo (sé que tú entenderás lo que digo), quizás porque una de las señales más claras  de que hemos entendido algo de esta intrincada vida es cuando en lugar de escribir o hablar sobre el silencio, simplemente, lo hacemos.

Y ahora, que me pregunto cuánto ha de durar una tormenta para dejar de creer en la calma, ahora que me toca renacer y reinventarme (otra vez) y que no sé ni por dónde empezar, ahora que mi Luna sigue estando llena y los recuerdos tampoco menguan…ahora que entiendo que no perdimos, que tan solo se nos agotó el tiempo y que, como idiotas, no supimos darle la vuelta al reloj de arena de nuestros resquicios… ahora, justo ahora, me llegan tus palabras y rompen todos los barómetros.

¿Qué puedo decir? Si sé porque dejaste de escribir historias y empezaste a escribir poesía. Lo sé porque en estos años de ausencia son incontables la cantidad de folios que he llegado a romper, a fuerza de verte reflejado en ellos.

Quiero que sepas que he seguido de cerca tus huellas (eres bueno desapareciendo, amigo… pero no tanto) de escenario en escenario, y que me he conmovido cada vez que he leído o escuchado uno de esos versos en los que te has dejado parte del alma. Y pese a que me hubiera gustado estar entre el público, aplaudiéndote, he sonreído en la distancia sabiéndote feliz y viéndote luchar por tus sueños.

Sigo guardando tu sombra en un cajón… Quizás porque, pese a que rompemos cosas continuamente, elijo creer que hay cosas irrompibles.

O quizás es esta certeza que me late y que no desaparece, esta que me susurra que tú también estás contemplando cómo se estrellan las olas contra las rocas… en algún lugar de este mundo.  Una tras otra, una tras otra. A los pies del océano, con la mirada fija en el horizonte…

sin saber cómo alcanzarlo.

Sé que nunca cerraste tu ventana... Lo sé, porque la mía también permanece abierta. 
         

Por si venías a buscarme. Por si yo fuera a buscarte.

  


[La foto-maravilla pertenece a Juan PorDios Notepierdas, un capturador de instantes al que debo mucho, muchísimo más que estas simples y humildes palabras. Muchos ven la Magia del mundo, pero solo pocos saben inmortalizarla de esta forma. Gracias, por todas esas veces en que, aún sin saberlo, nos encontramos en un latido y mezclamos de manera alquímica imagen y letras. Gracias por TODO, en especial por esa luz que proyectas siempre en mi camino. Un fuerte abrazo GRAN y GENIAL :) ]