miércoles, febrero 24, 2016

INSPIRARME, EXPIRARTE.



Inspirarme, expirarte.

Vuelvo desde el destierro de mi propio olvido reclamando más porque soy un corazón kamikaze que, por defecto, te niega y se contradice.
Vuelvo llenita de impureza, porque aprendí a ser Hechicera y morbo, y lamento y  deseo frustrado.
Vuelvo…y no me avergüenzo al confesar que me faltan cajones para guardar todas las atrocidades que he cometido.
Vuelvo y te encuentro ahí tirado, abatido y con la mirada perdida.
Tres días llamando, tres días sin contestación. Hay un teléfono que gime, que se retuerce…que no haya consuelo.
Y al otro lado de la línea el egoísmo, la indiferencia, el ego, la fría falta de empatía, la carencia absoluta de altruismo.

Inexplicable. Indefendible. Abominable.

Soy el corcho a punto de salir disparado porque la botella está demasiado llena. Soy el rencor, la represión y la rabia. Soy lo que odias…lo que evitas ser a toda costa, la que no se conforma con conocer tus balcones, la que quiere y disfruta paseando por tus sótanos.
Soy el silencio hiriente cuando decides salir a luchar contra todos tus miedos y te das cuenta de que debiste pedir refuerzos. Soy la espera, el desespero, la náusea, el nudo, la repulsión y la penumbra.
¿Qué hacer cuando la vida se transforma en un callejón sin salida?, ¿Qué hacer cuando la ayuda no llega a tiempo, cuando nuestra torre de comunicaciones está tan destruida que ya no logramos emitir un mensaje?
¿Cuántas veces puede la maldita realidad tocarnos y hundirnos?, ¿Dónde está el límite?... ¿cuándo decir BASTA?
Pero yo soy la que lleva los labios rojos y no tengo puntos finales. Soy la que derrocha el dolor, la despiadada, la que se cansa y se aburre de tu vuelo y te grita que no es más que otro estúpido engranaje. La que finge emocionarse cuando te abres el pecho en canal y compartes tus latidos. Soy la que le reza con total entrega y devoción a tus demonios mientras a ti se te pasa la vida, se te pasan los años… se te pasa la Fe.
E intentas de nuevo explicar lo inexplicable, defender lo indefendible, absolver lo abominable.
No me sorprende. Nos pasamos la mitad de nuestra mísera existencia escuchando que hay que saber pedir ayuda, pero cuando no podemos más, cuando aprendemos la lección, cuando aprendemos a tragarnos el orgullo, a comprender que no podemos ser fuertes siempre… ¿quién escucha nuestro grito?, ¿quién acude a la llamada?, ¿quién impide las lágrimas, la soledad, la decadencia de nuestros sueños?... ¿QUIÉN? ¿Quién tiene Tiempo y Ganas?
Presenciamos una injusticia en cada esquina, un desamparo en cada habitación cerrada con llave, un lamento insustancial escapando de cientos de labios…de miles de labios…y nunca es suficiente. ¿Cuándo decir BASTA?, ¿Dónde decir BASTA?
Yo soy otra definición errónea, sonrío igual cuando pierdes que cuando ganas, coso mis propias heridas, con el estigma de la supervivencia en la piel. Me amparo en las tinieblas del espíritu, abrazo las deformidades del alma y me excitan los rasguños de la mente.

Soy soslayo, me beso a solas y con los ojos abiertos sabiendo que a ti ya solo te desgarra el alma quien te mira fijamente y sin armadura. Soy el drama imperativo, me extralimito a base de verdad… y llego donde ni siquiera tu sombra se atrevería a seguirme.
Soy la que te reta a que aceleres sus pulsos, a que me habitués a tus excepciones… porque yo ya no sé vivir bajo ninguna regla.
No, no soy lo que debería ser, ni el reflejo que esperas…soy la persistencia obsesiva de un péndulo que insiste en detonarte.
Alteración, calma, autocomplacencia, autocompasión…temblor, ansía…abandono.
Los seres humanos cedemos, intentamos comprender, ir más allá, mirar dentro del teléfono que gime, que llora, que grita…
Puedes fingir que no existe pero siempre hay y ha habido un teléfono atronador, rojo, inconsolable y destructivo que está resonando en todas las estancias de la existencia…y al otro lado de la línea el silencio, el veneno, la falta de oxígeno y de antídoto, el agua estancada y tranquila… imperturbable…IMPERTURBABLE.
La voz sangrando, el estómago vacío, el sudor caótico y resbaladizo, la vida escapando de sí misma.
Yo soy la que vuelve y te encuentra aquí tirado, abatido y con la mirada perdida…con una promesa en cada mano, con una corazonada rota y desvalida.
Mírate, has sufrido mil naufragios y aun así  decidiste no cambiar de travesía, solo de barco.
Es duro y triste ir tachando destinos en el mapa… darse cuenta de que la tierra de Öz es una de las mayores farsas, el País de las Maravillas una prisión, el refugio de la ciencia es insuficiente…y Nunca Jamás se ha convertido en el país de “Otra Vez la Misma Mierda”.
¿Qué estás haciendo pidiéndole explicaciones a un impulso? Si arriesgar es permitirse sentirlo todo. Si están pasando cosas continuamente, pero tú ya no eres una de ellas.
Soy yo la que se entrega por completo cuando rasgas hasta los mismísimos cimientos de la cordura, soy yo la que levanta el cielo con una mirada cuando te colapsas y dejas por completo de sentir. 

Soy yo la que saborea la decepción y digiere las treguas, el reproche, la que quema la razón contigo dentro, la que te susurra que eres nada.
 Esa nada insufrible, insoportable, injusta, insana, insatisfecha, irreversible… y todos los in despreciables que se nos ocurran.
Trampas, amigo mío, trucos de escapismo que realiza nuestra conciencia para permanecer aquí….AQUÍ…
Sin llegar nunca a coger a tiempo ese teléfono que se asfixia, que gime, que se retuerce, que se escapa, que se ahoga, que grita, que llora, que sangra, que agoniza…que no haya consuelo.
La cruel verdad es que para la mayoría de nosotros no existe el BASTA…damos y damos hasta que duele y después…seguimos dando.

Inexplicable. Indefendible. Abominable.

Y a ti se te pasa la vida, se te pasan los años…se te pasa la Fe.

Inspirarte. Expirarme.

Favole Molpe la Musa

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Bellisimo...

Anónimo dijo...

Bellisimo..

Anónimo dijo...

Bellisimo..

Palabra de Fucsia dijo...

Artista :)

Anónimo dijo...

Brevis ipsa vita est sed malis fit longior

josé ángel dijo...

hay un placer en la actitud de ofrecer
que se nos hace necesario, pero claro esto es privilegio
de quienes han conseguido tener algo saludable que poder compartir.

un abrazo